juanpabloii_03Pecado. El catecismo nos dice, de manera sencilla y fácil de recordar, que es la transgresión del mandamiento de Dios. Indudablemente el pecado es la transgresión de un principio moral, violación de una «norma» —y sobre esto todos están de acuerdo, aun los que no quieren oír hablar de «los mandamientos de Dios»—. También ellos están concordes en admitir que las principales normas morales, los más elementales principios de conducta, sin los cuales no es posible la vida y la convivencia entre los hombres, son precisamente los que nosotros conocemos como «mandamientos de Dios» (en particular, el cuarto, el quinto, el sexto, el séptimo y el octavo). La vida del hombre, la convivencia entre los hombres, se desarrolla en una dimensión ética, y ésta es su característica esencial, y es también la dimensión esencial de la cultura humana.

Querría, sin embargo, que hoy nos centráramos sobre aquel «primer pecado» que —a pesar de cuanto se piensa comúnmente— está descrito con tanta precisión en el libro del Génesis, que demuestra toda la profundidad de la «realidad del hombre» encerrada en él. Este pecado «nace» al mismo tiempo «del exterior», es decir, de la tentación, y «de dentro». La tentación se expresa con la siguientes palabras del tentador: «Sabe Dios que el día en que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (Gén 3, 5). El contenido de la tentación toca lo que el mismo Creador ha plasmado en el hombre —porque, de hecho, ha sido creado a «semejanza de Dios», que quiere decir «igual que Dios»—. Toca también al anhelo de conocer que hay en el hombre y al anhelo de dignidad. Sólo que lo uno y lo otro se falsifica de tal manera, que tanto el anhelo de conocer como el de dignidad —es decir, la semejanza con Dios—, en el hecho de la tentación, son utilizados para contraponer al hombre con Dios. El tentador coloca al hombre contra Dios, sugiriéndole que Dios es su adversario, el cual intenta mantener al hombre en el estado de «ignorancia»; que pretende «limitarlo» para subyugarlo. El tentador dice: «No, no moriréis; es que sabe Dios que el día en que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (según la antigua versión: «seréis como Dios» (Gén 3, 4?5).

Es preciso meditar, más de una vez esta descripción «arcaica». No sé si aun en la Sagrada Escritura se pueden encontrar otros muchos pasajes en los que se describa la realidad del pecado no sólo en su forma de origen, sino también en su esencia, esto es, donde se presente la realidad del pecado en dimensiones tan plenas y profundas, demostrando cómo el hombre haya utilizado contra Diosprecisamente lo que en él había de Dios, lo que debía servir para acercarlo a Dios.

¿Por qué hablamos hoy de todo esto? Para comprender mejor el Adviento. Adviento quiere decir Dios que viene, porque quiere que «todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Viene porque ha creado al mundo y al hombre por amor, y con él ha establecido el orden de la gracia. Pero viene «por causa del pecado», viene «a pesar del pecado», viene para quitar el pecado.

Por eso no nos extrañamos de que, en la noche de Navidad, no encuentre sitio en las casas de Belén y deba nacer en un establo (en la cueva que servía de refugio a los animales).

Pero lo más importante es el hecho de que Él viene.

El adviento de cada año nos recuerda que la gracia, es decir, la voluntad de Dios para salvar al .hombre, es más poderosa que el pecado.

Catequesis del Papa San Juan Pablo II
20 de diciembre de 1978

(Fuente: www.aciprensa.com)

 

testigos-del-adviento1Durante el adviento, la Iglesia pone en nuestros labios las palabras ardientes, los gritos de ansiedad de los grandes personajes que a lo largo de la historia santa han protagonizado más intensamente la esperanza mesiánica. No se trata de remedar artificialmente la actitud interior de estos hombres, como quien representa un personaje en una obra de teatro. La espera continúa. La salvación mesiánica no es todavía una realidad plena. Por ello, esos grandes hombres siguen siendo hoy día como los portavoces en cuyo grito de ansiedad se encarna todo el ardor de la esperanza humana.

El primero de estos protagonistas es Isaías. Nadie mejor que él ha encarnado tan al vivo el ansia impaciente del mesianismo veterotestamentario a la espera del rey mesías. Después Juan Bautista, el precursor, cuyas palabras de invitación a la penitencia, dirigidas también a nosotros, cobran una vigorosa actualidad durante las semanas de adviento. Y, finalmente, María, la Madre del Señor. En ella culmina y adquiere una dimensión maravillosa toda la esperanza del mesianismo hebreo.

La espera continúa. Continuará hasta el final de los tiempos. Hasta entonces, Isaías, Juan Bautista y María seguirán siendo los grandes modelos de la esperanza, y en sus palabras seguirá expresándose el clamor angustioso de la Iglesia y de la humanidad entera ansiosa de redención.

(fuente: www.aciprensa.com)

My beautiful pictureLa venida de Cristo, efectuada en la esfera del misterio cultual, no es plena ni definitiva. La provisionalidad es una de sus notas características. Sólo la parusía final tendrá carácter definitivo y total. Sólo entonces aparecerán el cielo nuevo y la tierra nueva de que habla el Apocalipsis. Hasta entonces es preciso repetir, reiterar una y otra vez la experiencia de su venida al nivel del misterio. Así este continuo esperar y este continuo experimentar, un año tras otro, los efectos de su venida y de su presencia irán madurando la imagen de Cristo en nosotros.

La repetición cíclica de la experiencia cultual del adviento y de la navidad, más que la imagen de un movimiento circular cerrado en sí mismo, donde siempre se termina en el punto cero que constituyó el punto de partida, nos sugiere la imagen del círculo en forma de espiral donde cada vuelta supone un mayor grado de elevación y de profundidad. Así, cada año nuestra espera es más intensa y más ardiente, y nuestra experiencia de la venida del Señor más profunda y más definitiva. De este modo, cada año la celebración litúrgica del adviento constituye para nosotros un verdadero acontecimiento, nuevo e irrepetible.

(fuente: www.aciprensa.com)

Nuestra esperanza, abierta de este modo hacia las metas de la parusía final, durante los últimos días de adviento se centra de manera especial en la fiesta de navidad. En esa celebración, en efecto, se concentra y actualiza, a nivel de misterio sacramental, la plenitud de la venida de Cristo: de la venida histórica, realizada ya, de la cual navidad es memoria, y de la venida última, de la parusía, de la cual navidad es anticipación gozosa y escatológica.

Por eso nuestra espera no es una ficción provocada por cualquier sistema de autosugestión psicológica o afectiva. Esperamos realmente la venida del Señor porque tenemos conciencia de la realidad indiscutible de su venida y de su presencia en el marco de la celebración cultual de la fiesta. Al nivel del misterio cultual —que es nivel de fe— se aúnan y actualizan el acontecimiento histórico de la venida de Cristo y su futura parusía, cuya realidad plena sólo tendrá lugar al final de los tiempos.

No solamente en navidad; en cada misa, en el «ahora» de cada celebración eucarística, se actualiza el misterio gozoso de la venida y de la presencia salvífica del Señor entre nosotros. Nuestra espera tiene, pues, un sentido. La explosión de gracia y de luz que tiene lugar en la fiesta de navidad es como el punto culminante de la espera, en el que ésta se consuma y culmina plenamente.

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Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lectura

    Isaías 11:1-10
    1 Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.
    2 Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh.
    3 Y le inspirará en el temor de Yahveh. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas.
    4 Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado.
    5 Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos.
    6 Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.
    7 La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja.
    8 Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano.
    9 Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahveh, como cubren las aguas el mar.
    10 Aquel día la raíz de Jesé que estará enhiesta para estandarte de pueblos, las gentes la buscarán, y su morada será gloriosa.

  • Salmo responsorial

    Salmo 72:1-2, 7-8, 12-13, 17
    1 De Salomón. Oh Dios, da al rey tu juicio, al hijo de rey tu justicia:
    2 que con justicia gobierne a tu pueblo, con equidad a tus humildes.
    7 En sus días florecerá la justicia, y dilatada paz hasta que no haya luna;
    8 dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra.
    12 Porque él librará al pobre suplicante, al desdichado y al que nadie ampara;
    13 se apiadará del débil y del pobre, el alma de los pobres salvará.
    17 ¡Sea su nombre bendito para siempre, que dure tanto como el sol! ¡En él se bendigan todas las familias de la tierra, dichoso le llamen todas las naciones!

  • Segunda lectura

    Romanos 15:4-9
    4 En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza.
    5 Y el Dios de la paciencia y del consuelo os conceda tener los unos para con los otros los mismos sentimientos, según Cristo Jesús,
    6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
    7 Por tanto, acogeos mutuamente como os acogio Cristo para gloria de Dios.
    8 Pues afirmo que Cristo se puso al servicio de los circuncisos a favor de la veracidad de Dios, para dar cumplimiento a las promesas hechas a los patriarcas,
    9 y para que los gentiles glorificasen a Dios por su misericordia, como dice la Escritura: Por eso te bendeciré entre los gentiles y ensalzaré tu nombre.

  • Evangelio

    Mateo 3:1-12
    1 Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea:
    2 «Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.»
    3 Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.
    4 Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre.
    5 Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán,
    6 y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.
    7 Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente?
    8 Dad, pues, fruto digno de conversión,
    9 y no creáis que basta con decir en vuestro interior: “Tenemos por padre a Abraham”; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham.
    10 Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.
    11 Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
    12 En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»

La venida de Cristo y su presencia en el mundo es ya un hecho. Cristo sigue presente en la Iglesia y en el mundo, y prolongará su presencia hasta el final de los tiempos. ¿Por qué, pues, esperar y ansiar su venida? Si Cristo está ya presente en medio de nosotros, ¿qué sentido tiene esperar su venida?

Esta reflexión nos sitúa frente a una tremenda paradoja: la presencia y la ausencia de Cristo. Cristo, al mismo tiempo, presente y ausente, posesión y herencia, actualidad de gracia y promesa. El adviento nos sitúa, como dicen los teólogos, entre el «ya» de la encarnación y el «todavía no» de la plenitud escatológica.

Cristo está, sí, presente en medio de nosotros; pero su presencia no es aún total ni definitiva. Hay muchos hombres que no han oído todavía el mensaje del evangelio, que no han reconocido a Jesucristo. El mundo no ha sido todavía reconciliado plenamente con el Padre. En germen, sí, todo ha sido reconciliado con Dios en Cristo, pero la gracia de la reconciliación no baña todavía todas las esferas del mundo y de la historia. Es preciso seguir ansiando la venida del Señor. Su venida en plenitud. Hasta la reconciliación universal, al final de los tiempos, la esperanza del adviento seguirá teniendo un sentido y podremos seguir orando: «Venga a nosotros tu reino».

Lo mismo ocurre a nivel personal. En el hondón más profundo de nuestra vida la luz de Cristo no se ha posesionado todavía de nuestro yo más intimo; de ese yo irrepetible e irrenunciable que sólo nos pertenece a nosotros mismos. Por eso, también desde nuestra hondura personal debemos seguir esperando la venida plena del Señor Jesús.

(fuente: www.aciprensa.com)

La invitación del Bautista a preparar los caminos del Señor nos estimula a realizar una espera activa y eficaz. No esperamos la parusía con los brazos cruzados. Es preciso poner en juego todos nuestros modestos recursos para preparar la venida del Señor.

Los teólogos están hoy de acuerdo en afirmar que el esfuerzo humano por contribuir a la construcción de un mundo mejor, más justo, más pacífico, en el que los hombres vivan como hermanos y las riquezas de la tierra sean distribuidas con justicia, este esfuerzo —se afirma— es una contribución esencial para que el mundo vaya madurándose y preparándose positivamente a su transformación definitiva y total al final de los tiempos. De esta manera, la «preparación de los caminos del Señor» se convierte para el cristiano en una urgencia constante de compromiso temporal, de dedicación positiva y eficaz a la construcción de un mundo nuevo. La espera escatológica y la inminencia de la parusía, en vez de ser motivo de fuga del mundo o de alienación, deben estimularnos a un compromiso más intenso y a una integración mayor en el trabajo humano.

El adviento nos hace desear ardientemente el retorno de Cristo. Pero la visión de nuestro mundo injusto, marcado brutalmente por el odio y la violencia, nos revela su inmadurez para la parusia final. Es enorme todavía el esfuerzo que los creyentes debemos desarrollar en el mundo a fin de prepararlo y madurarlo para la parusía. Deseamos con ansiedad que el Señor venga, pero tememos su venida porque el mundo aún no está preparado para recibirlo. El cielo nuevo y la tierra nueva sólo se nos aparecen en una lejana perspectiva.

(fuente: www.aciprensa.com)

El próximo día 6 de diciembre, martes, a las 20:00 tendrá lugar la misa por el eterno descanso de JOAQUÍN VALDERAS PICÓN, padre que fue de nuestro feligrés Miguel Angel Valderas.

Rogamos a todos los feligreses acudan a esta cita de oración para acompañarlo en su dolor.

No obstante, si lo estimais conveniente, podeis tenerlo a él y a su familia presentes en vuestras oraciones de la semana.

Gracias.

La liturgia del adviento se abre con la monumental visión apocalíptica de los últimos tiempos. De este modo, el adviento rebasa los límites de la pura experiencia cultual e invade la vida entera del cristiano sumergiéndola en un clima de esperanza escatológica. El grito del Bautista: «Preparad los caminos del Señor», adquiere una perspectiva más amplia y existencial, que se traduce en una constante invitación a la vigilancia, porque el Señor vendrá cuando menos lo pensemos. Como las vírgenes de la parábola, es necesario alimentar constantemente las lámparas y estar en vela, porque el esposo se presentará de improviso. La vigilancia se realiza en un clima de fidelidad, de espera ansiosa, de sacrificio. El grito del Apocalipsis: «¡Ven, Señor, Jesús!», recogido también en la Didajé, resume la actitud radical del cristiano ante el retorno del Señor.

En la medida en que nuestra conciencia de pecado es más intensa y nuestros límites e indigencia se hacen más patentes a nuestros ojos, más ferviente es nuestra esperanza y más ansioso se manifiesta nuestro deseo por la vuelta del Señor. Sólo en él está la salvación. Sólo él puede librarnos de nuestra propia miseria. Al mismo tiempo, la seguridad de su venida nos llena de alegría. Por eso la espera del adviento, y en general la esperanza cristiana, está cargada de alegría y de confianza.

(fuente: www.aciprensa.com)

Toda la mística de la esperanza cristiana se resume y culmina en el adviento. Por otra parte, también es cierto que la esperanza del adviento invade toda la vida del cristiano, la penetra y la envuelve.

Hay que distinguir en el adviento una doble perspectiva: una existencial y otra cultual o litúrgica. Ambas perspectivas no sólo no se oponen, sino que se complementan y enriquecen mutuamente. La espera cultual, que se consuma en la celebración litúrgica de la fiesta de navidad, se transforma en esperanza escatológica proyectada hacia la parusía final. La espera, en última instancia, es única; porque la venida del Señor, aparentemente múltiple y fraccionada, también es única.

Las primeras semanas del adviento subrayan el aspecto escatológico de la espera abriéndose hacia la parusía final; en la última semana, a partir del 17 de diciembre, la liturgia del adviento centra su atención en torno al acontecimiento histórico del nacimiento del Señor, actualizado sacramentalmente en la fiesta.

(fuente: www.aciprensa.com)

La historia de este período de tiempo es sencilla. Parece fuera de discusión el origen occidental del adviento. A medida que las fiestas de navidad y epifanía iban cobrando, en el marco del año litúrgico, una mayor relevancia, en esa misma medida fue configurándose como una necesidad vital la existencia de un breve periodo de preparación que evocara, al mismo tiempo, la larga espera mesiánica. Habría que considerar también un cierto mimetismo litúrgico que invitaría a plasmar aquí lo que la cuaresma es a pascua. Más aún, la posible celebración del bautismo vinculada por algunas Iglesias de occidente a epifanía, especialmente en Galia y España, motivaría también la institución de un tiempo de preparación catecumenal. Este último hecho, expresado aquí en términos de hipótesis, explicaría por qué el adviento aparece primeramente en Galia y en España no como preparación a la solemnidad del 25 de diciembre, sino como preparación a la fiesta de epifanía.

Al principio ni siquiera se llama adviento. Es un tiempo de preparación a la fiesta de epifanía que dura tres semanas. Hay que anotar, sin embargo, que de esta primera fase original no se encuentra ningún rastro en los libros litúrgicos más antiguos. Más aún, estas tres semanas de preparación habría que entenderlas en el marco de la piedad y de la ascesis cristiana, al margen de estructuras litúrgicas consolidadas y estables, bien como acompañamiento de la comunidad a quienes se preparaban al bautismo, o bien como reacción contra los saturnales paganos, que tenían lugar precisamente durante esos días. A finales del siglo V comienza a dibujarse en Galia una nueva imagen del adviento. No se trata ya de tres semanas, sino de un largo período de cuarenta días que daba comienzo a partir del día de san Martín (15 de noviembre) y se prolongaba hasta el día de navidad. Se trataba, pues, de una verdadera «cuaresma de invierno» o, como prefieren otros, «cuaresma de san Martín». En España, la evolución del adviento se orienta en el mismo sentido. Los libros litúrgicos, que reflejan la liturgia hispana del siglo VII, nos ofrecen un adviento de treinta y nueve días. Comenzaba el día de san Acisclo (17 de noviembre) y terminaba el día de navidad’.

A pesar de las evidentes afinidades entre la cuaresma y este adviento de cuarenta días, sería un error interpretar ambos períodos de tiempo con el mismo patrón. En ambos casos se trata de un período de preparación. Pero en adviento la práctica penitencial del ayuno no tuvo jamás la relevancia que tenía en cuaresma. Adviento, en esta segunda fase, venía a ser un tiempo consagrado a una vida cristiana más intensa y más consciente, con una asistencia más asidua a las celebraciones litúrgicas que ofrecían un marco adecuado a la piedad cristiana.

La institución del adviento no aparece en Roma hasta mediados del siglo VI. Los primeros testimonios los encontramos en los libros litúrgicos. Precisamente en el Sacramentario gelasiano. En una primera fase el adviento romano incluía seis domingos. Posteriormente, a partir de san Gregorio Magno, quedará reducido a cuatro. Y así ha llegado a nosotros.

Originariamente, el adviento romano aparece como una preparación a la fiesta de navidad. En ese sentido se expresan los textos litúrgicos más antiguos. A partir del siglo VII, sin embargo, al convertirse la navidad en una fiesta más importante, en competencia incluso con la fiesta de pascua, el adviento adquirirá una dimensión y un enfoque nuevos. Más que un período de preparación, polarizado en el acontecimiento natalicio, el adviento se perfilará como un «tiempo de espera», como una celebración solemne de la esperanza cristiana, abierta escatológicamente hacia el adventus último y definitivo del Señor al final de los tiempos. El adviento que hoy celebra la Iglesia ha mantenido esta doble perspectiva.

(fuente: www.aciprensa.com)

La palabra adventus significa venida, advenimiento. Proviene del verbo «venir». Es utilizada en el lenguaje pagano para indicar el adventus de la divinidad: su venida periódica y su presencia teofánica en el recinto sagrado del templo. En este sentido, la palabra adventus viene a significar «retorno» y «aniversario». También se utiliza la expresión para designar la entrada triunfal del emperador: Adventus divi. En el lenguaje cristiano primitivo, con la expresión adventus se hace referencia a la última venida del Señor, a su vuelta gloriosa y definitiva. Pero en seguida, al aparecer las fiestas de navidad y epifania, adventus sirvió para significar la venida del Señor en la humildad de nuestra carne. De este modo la venida del Señor en Belén y su última venida se contemplan dentro de una visión unitaria, no como dos venidas distintas, sino como una sola y única venida, desdoblada en etapas distintas. Aun cuando la expresión haga referencia directa a la venida del Señor, con la palabra adventus la liturgia se refiere a un tiempo de preparación que precede a las fiestas de navidad y epifanía. Es curiosa la definición del adviento que nos ofrece en el siglo IX Amalario de Metz: «Praeparatio adventus Domini». En este texto el autor mantiene el doble sentido de la palabra: venida del Señor y preparación a la venida del Señor. Esto indica que el contenido de la fiesta ha servido para designar el tiempo de preparación que la precede.

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lecturaIsaías 2:1-5
    1 Lo que vio Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá y Jerusalén.
    2 Sucederá en días futuros que el monte de la Casa de Yahveh será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones,
    3 y acudirán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.» Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.
    4 Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra.
    5 Casa de Jacob, andando, y vayamos, caminemos a la luz de Yahveh.
  • Salmo responsorialSalmo 122:1-9
    1 ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh!
    2 ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
    3 Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
    4 a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh.
    5 Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
    6 Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
    7 haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
    8 Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo! 9 ¡Por amor de la Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.
  • Segunda lectura

    Romanos 13:11-14
    11 Y esto, teniendo en cuenta el momento en que vivimos. Porque es ya hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe.
    12 La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.
    13 Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias.
    14 Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.

  • Evangelio

    Mateo 24:37-44
    37 «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
    38 Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca,
    39 y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
    40 Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado;
    41 dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.
    42 «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
    43 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa.
    44 Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.

Si puedes distribuir participaciones, ayudarás económicamente a tu parroquia (preguntar por Pepe en el despacho parroquial).

https://twitter.com/Pontifex_es/status/800745600203583488

El próximo sábado, 26 de noviembre, de 9:30 a 13:30 tendremos el tradicional RETIRO DE ADVIENTO en los salones de nuestra parroquia.

Así mismo, todas las tardes de este fin de semana (de viernes 25 a domingo 27) en horario de 17:00 a 21:00 (el domingo también de 11 a 14, además de por la tarde), podremos adquirir en el patio de la parroquia los DULCES DE LOS CONVENTOS DE CLAUSURA. Es una forma de ayudar a las monjas, que han dedicado su vida a rezar por todos nosotros, a salir adelante económicamente, a la vez que endulzamos el tiempo pascual que se inicia.

¡OS ESPERAMOS!

ONDA 26 es el lugar del blog en el que nos acercamos al entorno de San Felipe, ya sea a través de noticias de la familia filipense, testimonios o cualquier otra manifestación del espíritu de Felipe Neri.

Hoy, 6 de octubre, la iglesia universal celebra a SAN LUIS SCROSOPPI (ya explicamos la aclaración de fechas en este artículo).

san luis scrosoppi

Fecha de canonización: 10 de junio de 2001 por el Papa Juan Pablo II. El más joven de los tres hijos de Domenico Scrosoppi, joyero, y Antonia Lazzarini; nació el 4 de agosto de 1804 en Udine (Italia). Su hermano Carlo fue ordenado cuando Luigi tenía seis años, y su hermano Giovanni varios años después. Cuando él tenía 11 años o 12 años, la región en que vivía Luigi fue golpeada por sequía, hambre, tifo, y viruela en sucesión rápida; la visión de tal miseria, pobreza completa, y el número de huérfanos tuvo un efecto duradero en el muchacho.

En su adolescencia, sentía el llamado al sacerdocio, y entró en el mismo seminario que su hermano Giovanni. Diácono en 1826; ordenado el 31 de marzo de 1827 en la catedral en Udine; fue asistido en su primera Misa por sus hermanos.

Director de la Pía Unión al Corazón de Jesucristo. Ayudaba a manejar el centro infantil a su hermano Carlo como Director Auxiliar del orfanato de Carlo en 1829. el instituto cayó en tiempos más duros que lo usual; Luigi, desesperado, salió a las calles rogando apoyo, esta lección de fe pronto dio sus frutos para la escuela consiguiendo bastante dinero para comprar un edificio.

Como había demasiados huérfanos para el espacio disponible, los hermanos decidieron agrandar la casa; Luigi salió a pedir materiales de construcción y trabajadores. La obra empezó en 1834 con Luigi coordinando, rogando, dirigiendo, y trabajando en la construcción, los trabajos se completaron en 1836, la llamaron “Casa para los Desposeídos”. Ese año la región sufrió una epidemia de cólera, y los orfanatos, de nuevo, estaban llenos.

Las necesidades de los huérfanos, y el trabajo constante de los hermanos sacerdotes, llamaron la atención de varias mujeres del área que también estaban trabajando por los pobres y abandonados. Entre ellas estaban Felicita Calligaris, Rosa Molinis, Caterina Bros, Cristina y Amalia Borghese y Orsola Baldasso. Estas mujeres, bajo la dirección espiritual de Carlo y Luigi, fundaron lo que se volvería laCongregación de Hermanas de Providenciapara la educación académica básica y destrezas en la costura a jóvenes. Luigi los puso bajo la protección de San Cayetano. La Congregación recibió aprobación final el 22 de septiembre de 1871 por el Papa Pío IX.

En 1846 Luigi se unió el Oratorio de San Felipe Neri, una congregación consagrada a la caridad y el aprendizaje; elegido preboste elegido de la comunidad el 9 de noviembre de 1856.

El 4 de octubre de 1854 inauguró la Casa de Rescate para las muchachas abandonadas. El 7 de marzo de 1857 abrió la escuela y casa para las muchachas sordomudas, institución que lastimosamente tan sólo sobreviviría 15 años. Abrió también una Casa de Providencia para las antiguas estudiantes desempleadas. Además trabajaba en los hospitales con los más enfermo y pacientes más pobres.

En sus últimos años, Luigi tuvo que combatir sentimientos anti-clericales que surgieron a lo largo de de la península italiana durante la unificación; muchas casas y grupos, incluso el Oratorio, fueron cerrados, y sus recursos vendidos. Aunque no pudo salvar el Oratorio o las propiedades de la parroquia, logró proteger sus instituciones caritativas, y vio a la Congregación crecer y extenderse.

Murió el 3 de abril de 1884 en Udine.

“El Evangelio de los grandes perdones. La misericordia según San Lucas”

PONENTE: D. Álvaro Pereira Delgado. Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria

Lugar: Parroquia de San Pablo (Sevilla)

Día y hora: Martes 4 de octubre, 18:00.

El Seminario Metropolitano de Sevilla acogerá los días 3, 4 y 5 de octubre unas conferencias sobre D. Manuel González García, con motivo de su próxima canonización en Roma, el 16 de este mismo mes. Las sesiones serán a las ocho de la tarde.

José Leonardo Ruiz Sánchez, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, abrirá estas jornadas sobre el futuro santo disertando sobre ‘D. Manuel González, su tiempo y circunstancias’. El día 4, Daniel Padilla, sacerdote de la diócesis de Tenerife, ofrecerá una ponencia bajo el título ‘Incendiado e incendiario de su amor”: una provocación hecha herencia’. Por último, ‘Su estilo pastoral a ejemplo del Buen Pastor’, será la conferencia que clausure estas jornadas, impartida por la Misionera Eucarística de Nazaret, Mª Lourdes Caminero.

Con las celebraciones de las eucaristías de este fin de semana (concretamente, la celebración “oficial” de apertura fue la de las 13:00) da comienzo el curso pastoral de nuestra parroquia.

Una de las novedades de este curso es el cambio de día de la Adoración del Santísimo, la cual se realizaba tradicionalmente los miércoles, y este curos pasa a LOS JUEVES, en la misma franja horaria (en invierno a las 19:15 y en verano a las 20:15).

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Con respecto al resto de grupos de las distintas pastorales que echan a andar ya iremoa informando. No obstante, es el momento perfecto para poner al servicio del Señor y de nuestra comunidad los dones recibidos. Es por ello que desde el blog os animamos no sólo a participar de las celebraciones y fiestas, sino a que lo hagáis como parte activa de la comunidad, ya que, como nos dice el Evangelio:La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos” (Lc. 10,2).

 Para poder desarrollar los dones recibidos, cada feligrés puede aportar su granito (según el don y las posibilidades) en el grupo de Cáritas, en la pastoral de enfermos, dando catequesis de primera comunión o de jóvenes, colaborando en la limpieza del templo, etc.

 

Queridos feligreses:

Mañana, lunes 25 de julio, se celebra la fiesta del patrón de España, Santiago Apóstol. 

La celebración eucarística de esta festividad DE PRECEPTO se celebrará en nuestra parroquia a las 21:00.

Os esperamos.

A partir del próximo 1 de julio estarán en vigor los horarios de verano:
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Cáritas ha puesto en marcha un proyecto de recogida de ropa y calzado que fue presentado el pasado miércoles 1 de junio, para “dar respuesta desde la Iglesia a la promoción de la persona y el cuidado del medio ambiente”, según nos informa el semanario “Iglesia en Sevilla”.

“Con este proyecto de recogida de ropa usada – continua explicando la revista –  Cáritas Diocesana atiende tres objetivos: sensibilizar sobre modelos de consumo responsable y sostenible, la reutilización de la ropa donada con criterios de dignidad y transparencia y la promoción de una iniciativa de economía solidaria.”

Para ello se han colocado en la provincia de Sevilla 35 CONTENEDORES DE RECOGIDA, estando uno de ellos en nuestra parroquia.

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Ubicación del contenedor de nuestra parroquia

“Una vez depositada la ropa, Cáritas se encargará de comprobar el estado de esa ropa, reciclarla y clasificarla para un segundo uso. Un proceso que redundará también en la creación de empleo.”

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El contenedor estará en nuestra parroquia por tiempo indefinido, mientras dure el proyecto.

Podéis comenzar desde este fin de semana a traer aquello que queráis donar.

Colaboremos con Cáritas.

San Felipe Neri

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San Juan Pablo II

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Actos centenario

Recordamos la cita para ganar el jubileo con la parroquia, para todos aquellos que aún no se han apuntado.

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San Luis Scrosoppi es un santo de la familia filipense al que ayer en el blog dedicamos un post por aparecer en el santoral de los libros de la cadena de oración.

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Sin embargo, a muchos seguidores del blog les habrá podido extrañar esta efeméride, ya que durante estos años la hemos anunciado en octubre.

La explicación es la siguiente: El martirologio romano (fuente que en origen establecía la fecha de celebración de los Santos y Beatos) establece el día de celebración de un santo el día de su muerte (día en que nacía a la Vida Eterna). Ésta es la fuente por la que se rigen muchos sitios en internet y muchas publicaciones para establecer su santoral. De ahí que San Luis S. aparezca el 3 de abril.

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Sin embargo, la Congregación del Oratorio, a la que perteneció el presbítero, establece su celebración el 5 de octubre, y así la hemos reflejado en nuestro blog durante años.

¿CUAL ES, ENTONCES, LA FECHA OFICIAL?

Tras consultarlo con el padre Rafael, la aclaración es la siguiente: La fecha de celebración no es ni el 3 de abril ni el 5 de octubre, SINO EL 6 DE OCTUBRE, según lo recoge el CALENDARIO LITÚRGICO PASTORAL, fuente oficial y fidedigna de celebraciones.

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Y ésto es debido a que el día conmemorativo de San Luis S. celebrado por el orbe filipense (5 de octubre) tiene lugar la celebración litúrgica de TÉMPORAS DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN, siendo ésta una festividad no desplazable por su importancia.

Espero que esta aclaración sirva para resolver la duda sobre la celebración de este dignísimo hijo de San Felipe.

Con motivo de haber caído el 25 de marzo en Semana Santa, la festividad de La Encarnación se celebra el lunes 4 de abril. Por ser ese día el día en que se consagró nuestro templo, tendremos una adoración especial ese día, que comenzará a las CUATRO DE LA MADRUGADA y durará hasta las DOCE DE LA NOCHE.

Todos aquellos que quieran participar en los turnos de oración, que lo notifiquen cuanto antes en la sacristía.

Asimismo, el día 23 de abril la parroquia organiza una peregrinación al santuario de Loreto (Espartinas) para ganar el JUBILEO DE LA MISERICORDIA.

Iremos en autobús hasta allí, saliendo el mismo a las 9:45 y volviendo a las 18:00, motivo por el cual toda persona que quiera participar DEBE NOTIFICARLO EN LA SACRISTÍA O EN EL DESPACHO A LA MAYOR BREVEDAD. Una vez finalizado el jubileo, compartiremos mesa con lo que cada uno aporte.

El 21 a las 20:30 se celebrará un acto penitencial comunitario para prepararnos y poder ganar el jubileo.

OS ESPERAMOS EN TAN IMPORTANTES ACTOS DE COMUNIDAD.

HORARIOS MISAS INVIERNO

HORARIO MISAS VERANO

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

SANTO ROSARIO

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