ONDA 26 es el lugar del blog en el que nos acercamos al entorno de San Felipe, ya sea a través de noticias de la familia filipense, testimonios o cualquier otra manifestación del espíritu de Felipe Neri.

Divertido, juguetón hasta llegar a ser revoltoso, risueño y amable, Felipe iba haciéndose hombrecito en su Florencia natal.

Florencia

Florencia

Ahora le gusta pasear a solas entra las tantas bellezas, naturales y artísticas, de su ciudad. Con seguridad paseando pensaba en Dios, creador de tanta belleza, y hacía de su paseo oración. Disfrutaba con las criaturas de la creación.

Felipe iba adquiriendo profundidad, hondura y sensibilidad, mucha sensibilidad humana y religiosa. El Espíritu Santo iba preparándolo para ser excepcional Templo suyo donde, más tarde, acudirán muchos para salir renovados espiritualmente.

A su padre, D. Francisco Neri, le va preocupando el porvenir de su hijo, así que tratando de abrirle camino y para buscarle un buen futuro, pensó en un tío dedicado al comercio que vivía en San Germán, pueblecito junto al Mediterraneo, al pie de Montecasino, coronado por su importante abadía benedictina.

Abadía de Monte Cassino

Abadía de Monte Cassino

El tío Rómulo no tenía hijos. Lo acogió y lo consideró como tal, muy contento, pensando que además, ya tenía en quien dejar en herencia su negocio. El chico valía, su carácter era el adecuado para ese trabajo, tenía don de gentes y se hacía con ellos fácilmente. Felipe salió de Florencia para no pisarla ya jamás. Nunca regresó a la tierra que le vió nacer, pero siempre la llevó agradecido en su corazón.

Anécdota de estos momentos: Aún en Florencia antes de partir, Felipe accedió a los deseos de su padre reconociéndole su buena voluntad, pero se encargó de dejarle muy claro lo que para él iba siendo prioritario en su escala de valores: ¡Yo prefiero estar escrito en el libro de la vida, en el Cielo!, exclamo con firmeza haciendo pedazos el escudo de familia y el pergamino con el árbol genealógico de sus antepasados familiares importantes que su padre le enseñaba. “Felipito el bueno” (Pippo Buono), sí, pero enérgico y decidido también. Su padre se disgustó y se enfadó bastante con la reacción del muchacho… ¡Ay, la adolescencia!

HAGA CLICK AQUÍ PARA SEGUIR LEYENDO LA VIDA DE SAN FELIPE NERI

Anuncios