ONDA 26 es el lugar del blog en el que nos acercamos al entorno de San Felipe, ya sea a través de noticias de la familia filipense, testimonios o cualquier otra manifestación del espíritu de Felipe Neri.

Roma. Monaserio de Saint'Egidio

Roma. Monaserio de Saint'Egidio

Felipe acaba de llegar a Roma, y en la memoria de su joven corazón de 20 años ya queda Florencia, Gaeta, poemas, ideales una firme decisión de vivir el Evangelio.

Es probable qe fuera a Roma, en principio como peregrino, para visitar las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo, y de tantos otros mártires, pero resultó ser el lugar que Dios le tenía reservado para que realizara su vocación entregándose totalmente a su servicio y así alcanzara la meta de la santidad.

Y lo hizo novedosamente tomando un camino poco corriente para aquella época. No ingresó ni intentó ingresar en ninguna orden religiosa. Su convento, su claustro fue la calle. ¡Llegar a santo en la calle y como seglar!

Roma. Piazza Navona

Roma. Piazza Navona

Una anécdota de este momento: decían de él que se parecía a la campana, que llama a todos a entrar en la iglesia pero ella se queda fuera. Así, invitaba a los jovenes a que entraran en la vida religiosa pero él no ingresó nunca en ella. Como agente de pastoral vocacional fue verdaderamene bueno.

Al llegar a la Ciudad Eterna, encontró alojamiento en casa de un paisano florentino. Se encargó, a modo de preceptor, de velar por los estudios y la

Roma. Tumba de Cecilia Metella

Roma. Tumba de Cecilia Metella

formación de sus dos hijos. Por este trabajo se le daba habitación con una cama, mesa, silla y estante de libros. El armario era una cuerda de pared a pared. Además, recibía una cantidad de trigo que la entregaba en la panadería a cambio de unos panecillos diarios, qe acompañados de aceitunas, agua y, aveces, algo de vino, era la base de su alimentación. Conscientemente se había decidido por el camino de la imiación de Cristo en su pobreza, en su austeridad de vida… ¡Y en su libertad!

Cuando los niños crecieron y ya no necesitaron de él, se dedicó por un tiempo, no mucho, a estudiar filosofía y teología. Pronto lo dejó, pues no podía concentrarse. La causa, un crucifijo que había situado en el aula. Cautivó la atención de Felipe de tal manera que no podía dejar de mirarlo ni retener sus lágrimas al verlo, otro retazo de su sensibilidad. Así que vendió los libros y repartió el dinero entre los pobres.

Con su forma de vivir a partir de este momento, entre bohemia y solitaria, se ganó la fama de “raro” y “loco”. Sí, y es verdad, Felipe será un loco de amor por Dios.

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