ONDA 26 es el lugar del blog en el que nos acercamos al entorno de San Felipe, ya sea a través de noticias de la familia filipense, testimonios o cualquier otra manifestación del espíritu de Felipe Neri.

Desde que Felipe llegó a Roma vivió de su trabajo. Una forma distinta de entender la pobreza. Y además de pobre, austero y desprendido. Gastaba para sí mismo estríctamente lo preciso y necesario. Lo demás era para los pobres, que “siempre estarán con nosotros”, como dijo el Señor Jesús. La caridad, lo mayor de todo. Siempre la caridad.

Su corazón, puro, virgen y libre, siempre disponible para tantos. Había decidido no casarse con nada ni con nadie para ser de todos. En la entrega encontró la alegría.

Incansable buscador de lo que Dios quería para él, pedía únicamente ser fiel a su voluntad, fuere lo que fuere, para agradarle en todo momento. Pedía con humildad ser obediente y su obediencia lo hacía humilde.

Así, como joven laico, vivía su compromiso cristiano cada día apoyado en el espíritu de la pobreza, castidad y obediencia sin profesarlas con votos, cosa que hacían los que entraban en los conventos al abrazar la vida religiosa, e iba fraguando los pilares espirituales de su vida y que dejará como legado a los suyos: caridad y humildad, caridad y alegría.

Y era tal su entusiasmo y convencimiento, que como por contagio, convertía y comprometía a otros para el apostolado con su natural simpatía a la que sumaba la alegría del Espíritu Santo que llevaba dentro. Damos de lo que tenemos, lo que no tenemos es imposible darlo.

La expresión quizás más clara de su vida interior fue la fundación de la Trinidad de los Peregrinos. Era una cofradía para ayudar a los peregrinos pobres que llegaban a Roma.

En esta confraternidad, muy activa y comprometida en lo social, se fomentaba y practicaba, al mismo tiempo, la devoción personal a Cristo y la comunión frecuente mediante la práctica de las Cuarenta Horas de oración ante el Santísimo Sacramento, donde Felipe hacía ya breves homilías, extraño eso en un laico de aquel momento.

Contemplativo en la acción. Los que rezaban ante la Sagrada Hostia eran los que iban a trabajar en los hospitales de los incurables, lavaban los pies a los peregrinos y daban comida y descanso a sus cuerpos y a sus almas. ¿Qué buenos voluntarios de la Cáritas de su tiempo!

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