La mentalidad judía del tiempo de Jesús, absorbida por el legalismo, se había convertido en una conciencia fría, sin calor humano, a la que no le importaban las necesidades ni los derechos del ser humano. Solo se hacía lo que permitía la estructura legal y rechazaba lo que prohibía dicha estructura.

El legalismo impuesto por la estructura religiosa era la norma oficial de la moral del pueblo. Se había llegado, por ejemplo, a establecer, desde la legalidad religiosa, que la ley del culto primaba sobre cualquier ley, así fuera la ley del amor al prójimo. Esto asombraba y preocupaba a Jesús pues no era posible que en nombre de Dios se establecieran normas que terminaran deshumanizando al pueblo.

Este era el contexto en que nació la parábola del buen samaritano: un hombre necesitado de ayuda, caído en el camino, más muerto que vivo, sin derechos, violentado en su dignidad de persona, es abandonado por los cumplidores de la ley, sacerdotes y levitas y, en cambio, es socorrido por un ilegal samaritano, que no tenían buenas relaciones con los israelitas.

Jesús hizo una propuesta de verdadera opción por los derechos de ese ser humano caído, condenado por las estructuras sociales, políticas, económicas y religiosas que aparecen excluyentes, estructuras que se encargan de no respetar los derechos de las personas y no les permiten vivir en libertad y en autonomía.

Jesús quiere decirnos cómo la solidaridad es un valor que hay que anteponer no solo a la ley del culto, sino también a la misma necesidad personal, buscando el bienestar social y comunitario, la defensa de los derechos de tantos y tantas que viven en situaciones de falta de solidaridad y de reconocimiento de sus derechos, de justicia, nos hace pensar en la opción por continuar el camino de compromiso y de trabajo en nuestras comunidades y organizaciones, con compasión, poniéndonos al lado solidariamente de los hermanos y hermanas que están caídos en el camino, para juntos luchar por el no reconocimiento de sus derechos.

El ejemplo del samaritano despreciado nos muestra que ningún ser humano
está tan lejos de nosotros, para no estar preparados en todo tiempo y lugar,
para arriesgar la vida por el hermano y la hermana, porque son nuestro prójimo imagen vida de Cristo. (caritas-sevilla.org)

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