SANTA PRÁXEDES, virgen

Según la leyenda, Práxedes era una doncella romana, hermana de Santa Pudenciana. Cuando el emperador Antonino Pío (138-161) desató la persecución contra los cristianos, Práxedes se dedicó a prestarles toda clase de ayuda: económica, corporal y espiritual. A unos los escondía en su casa, a otros los exhortaba a permanecer firmes en la fe; sepultaba los cadáveres de los mártires y procuraba que no faltase nada a los presos y a los que trabajaban como esclavos. Pero llegó un momento en que ya no pudo soportar la crueldad del tirano con los cristianos y Práxedes rogó a Dios que la librase de las ataduras del cuerpo, si tal era su voluntad. Dios la llamó a recibir el premio celestial el 21 de julio. El sacerdote Pastor le dio sepultura en la tumba de su padre, Pudente y de su hermana, Pudenciana, en el cementerio de Priscila en la Vía Salaria.

Es un hecho que la santa fue sepultada en la catacumba de Priscila, junto a Santa Pudenciana. Pero no hay ninguna razón de peso para afirmar que era hermana de esta última y que ambas eran hijas del senador romano, Pudente, a quien san Pedro había convertido. Originalmente se veneraba a Práxedes como mártir en la «ecclesia Pudentiana». Pero más tarde, a fines del siglo V, no después del 491, se construyó una iglesia en su honor, en el sitio en que, según la leyenda, se hallaba antiguamente su casa. El papa san Pascual I (muerto en 824) reconstruyó dicha iglesia, que -con muchas modificaciones a lo largo de siglos- es la actual «Santa Prassede», y mandó trasladar a ella las reliquias de la santa.

No es seguro que el «titulus» de la iglesia de Santa Práxedes se refiera a la misma santa de la Via Salaria. En cuanto a las Actas, Benedicto XIV (1740-1758) nombró una comisión para la revisión del Breviario, y esa comisión declaró que las «actas» eran espurias y no merecían crédito alguno. El Martirologio Romano actual, como puede verse por el elogio, mantiene la fecha tradicional, pero celebra a la santa a la que corresponda el «titulus» de la Iglesia que lleva su nombre, haya sido quien haya sido. En muchas de estas conmemoraciones, lo que en realidad celebramos es la gesta de toda una Iglesia inicial, resumida en algunos pocos nombres que no siempre tienen la concresión de un dato biográfico. (Testigo fiel)

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