El Obispo de San Sebastián, Mons. Ignacio Munilla, destacó los sesenta años de la promulgación del dogma de la Asunción de María, y afirmó que se trata de un hecho que recuerda que la meta final es la resurrección en espíritu y cuerpo y, por tanto, es un antídoto “contra las creencias reencarnacionistas”.

En su homilía con ocasión de esta festividad, el Prelado afirmó que la Asunción de la Virgen recuerda “implícitamente que en la muerte se produce la separación del cuerpo y del alma; y al mismo tiempo remarca que la fe en nuestra resurrección al final de los tiempos es lo más característico de la esperanza cristiana”.

“Después de esta vida, estamos llamados a participar de la Vida Eterna de Dios con la totalidad de nuestro ser: cuerpo y alma. La Redención de Cristo no sólo ha traído la salvación a la dimensión espiritual del ser humano, sino también a la corporal”, recordó.

“Nuestra meta es llegar a gozar de Dios con todo nuestro ser, corporal y espiritual, como ya lo hace anticipadamente la Virgen María. He aquí también un buen antídoto contra las creencias reencarnacionistas, claramente incompatibles con la Revelación bíblica“, afirmó.

Mons. Munilla explicó que la fe en la Asunción de María no nació con Pío XII, sino que “se trata de una fiesta mariana que había comenzado a celebrarse en Jerusalén ya en el siglo V, con el título de la Dormición de María; y allá por el siglo VIII pasó a conocerse como la Asunción. Como en otras ocasiones, la fe popular y la celebración litúrgica habían precedido a la proclamación del dogma por parte de la Iglesia”.

El Obispo invitó a los fieles a crecer en la fe y hacer “el esfuerzo de sanación y comprensión de los conceptos religiosos (como los dogmas), para no caer en caricaturas ni simplismos… De lo contrario, cuando se identifica la fe religiosa con la intolerancia, fácilmente se llega a confundir la tolerancia con el relativismo”.

(fuente: ACI)

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