Roma, 10 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI recordó el pasado miércoles, durante la audiencia general, su reciente peregrinación a España, en donde visito las ciudades de Santiago de Compostela y Barcelona. Durante su peregrinación apostólica, el Santo Padre dedicó la ahora Basílica Menor de la Sagrada Familia, obra del arquitecto Antoni Gaudí. En su catequesis reiteró la necesidad de que Europa se abra a Dios, de armonizar la fe y la razón, y de defender la vida y la familia constituida sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer.

En el Aula Pablo VI y ante miles de fieles presentes, el Papa dijo que “fui allí para confirmar en la fe a mis hermanos y lo hice como testigo de Cristo resucitado, como sembrador de la esperanza que no defrauda y no engaña”. En la catedral de Compostela, “dando con emoción el abrazo tradicional al Santo, pensé en cómo este gesto de acogida y amistad es un signo fuerte de la voluntad de cumplir el mensaje apostólico, que, por una parte, nos compromete a ser custodios fieles de la Buena Nueva que los apóstoles nos han transmitido, sin caer en la tentación de alterarla, disminuirla o doblegarla a otros intereses, y, por otra, nos transforma en incansables mensajeros de la fe en Cristo, a través de la palabra y el testimonio de la vida en todos los ámbitos de la sociedad”.

Al hablar luego de su paso por Barcelona, el Santo Padre recordó que la Basílica Menor de la Sagrada Familia, obra de Antoni Gaudí, “que invita a levantar la mirada y el ánimo al cielo, a Dios, recordaba las grandes construcciones religiosas, como las catedrales de la Edad Media, que han marcado profundamente la historia y fisonomía de las principales ciudades europeas”.

La Iglesia de la Sagrada Familia fue concebida por Gaudí “como una gran catequesis sobre Jesucristo, como un canto de alabanza al Creador. En efecto, la extraordinaria capacidad expresiva y simbólica de las formas y de los motivos artísticos, así como las innovadoras técnicas arquitectónicas y escultóricas, evocan la Fuente suprema de toda belleza”, observó el Papa, refiriéndose a continuación a cómo la vida de Gaudí, “desde el momento en que aceptó el trabajo de la construcción de esa iglesia, estuvo marcada por un cambio profundo” y “sintió la necesidad de prepararse espiritualmente para poder expresar en la realidad material el misterio insondable de Dios”.

Durante su visita a España, el Papa compartió que rezó “intensamente por las familias, células vitales y esperanza de la sociedad y la Iglesia”, y recordó “a los que sufren, especialmente en estos tiempos de dificultades económicas graves”. También tuvo presentes a los jóvenes “para que descubran la belleza, el valor y el compromiso del matrimonio, en el que un hombre y una mujer forman una familia, que con generosidad acoge la vida y la acompaña desde su concepción hasta su fin natural. Todo lo que se hace para apoyar el matrimonio y la familia, para ayudar a quienes más lo necesitan, todo lo que acrecienta la grandeza del ser humano y su dignidad inviolable, contribuye al perfeccionamiento de la sociedad. Ningún esfuerzo es inútil en este sentido”.

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