El aumento de hombres decididos a hacerse sacerdotes abre también nuevos desafíos. El principal es cómo prepararles para vivir bien su vocación, una tarea que corresponde al obispo de cada diócesis y a los directores de los seminarios.

Para ayudarles, la Pontificia Universidad de la Santa Cruz ha creado un Centro especializado en “formar formadores”.

 

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