El objetivo de nuestra vida es el Señor, que se reveló en Jesús, en el cual continúa llamándonos y prometiéndonos la comunión con Él. Lo ha recordado esta mañana el Papa, en la catequesis de la audiencia general dedicada a San Roberto Belarmino, gran teólogo y cardenal jesuita que vivió entre 1542 y 1621, llevó a cabo un papel importante en la Iglesia después del Concilio de Trento.En su obra “Las Controversias” San Belarmino aclara la relación entre las riquezas interiores de la Iglesia y sus aspectos exteriores, evitando “cualquier corte polémico y agresivo” en relación a la Reforma protestante.

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