El aborto no es una solución. Lo dijo el Papa en su discurso a la Pontificia Academia para la vida, al finalizar los temas tratados en estos días relativos a la síndrome post-aborto. El grave malestar psíquico que sufren a menudo las mujeres que han recurrido al aborto voluntario, revela la voz que no se puede suprimir de la conciencia y la grave herida que ésta sufre cada vez que la acción humana traiciona la innata vocación al bien del ser humano.

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