“La fe en la Providencia no dispensa de la fatigosa lucha por una vida digna, sino que libera del afán por la cosas y el miedo del mañana”. Son las Palabras que hoy pronunció Benedicto XVI antes de la oración mariana del Ángelus, destacando que no se puede servir contemporáneamente a dos señores: Dios y la riqueza. “Quien cree en Dios, Padre lleno de amor por sus hijos”, en efecto, “coloca en el primer puesto la búsqueda de su Reino y de su voluntad”. El cristiano, por tanto, aclaró el Pontífice, “se distingue por la abosluta confianza en el Padre celestial, como fue para Cristo”.

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