Papa inicia ciclo de catequesis dedicadas a la oración

Roma, 4 (NE – eclesiales.org) El Papa Benedicto XVI anunció el pasado miércoles 31 de agosto que iniciará un ciclo de catequesis sobre la oración. En su encuentro semanal con los peregrinos en la Audiencia general, el Santo Padre explicó que iniciará un ciclo que será una “escuela de oración” basada “en la Escritura y en la gran Tradición de la Iglesia, en la que nuestro ejemplo será Jesús y su diálogo íntimo y constante con el Padre”. “Siguiendo la Sagrada Escritura, la gran tradición de los Padres de la Iglesia, de los maestros de espiritualidad, de la liturgia, queremos aprender a vivir aún más intensamente nuestra relación con el Señor, como si fuera una especie de Escuela de Oración”.”Sabemos que no hay que dar por descontada la oración: debemos aprender a orar, adquirir de nuevo esta arte; incluso los que están muy avanzados en la vida espiritual siempre sienten la necesidad de estar en la escuela de Jesús para aprender a rezar con autenticidad”. El Papa propuso en esta primera catequesis algunos ejemplos de oración presentes en las culturas antiguas, “para poner de relieve cómo, casi siempre y en todas partes se han dirigido a Dios. En el antiguo Egipto, por ejemplo, un ciego, pidiendo a la divinidad que le devuelva la vista, testimonia algo universalmente humano, como la oración de petición simple y pura de quien sufre”.”El hombre de todos los tiempos reza porque no puede dejar de preguntarse cuál es el sentido de su existencia, que sigue siendo oscuro y desalentador, si no se pone en relación con el misterio de Dios y de su designio para el mundo”, afirmó el Papa. La vida humana, continuó, “es una mezcla de bien y de mal, de sufrimiento inmerecido y de alegría y belleza, que de forma espontánea e irresistible nos impulsa a pedir a Dios la luz y la fuerza interiores que nos socorran en la tierra y abran una esperanza que vaya más allá de los límites de la muerte”.

Finalmente el Santo Padre pidió a Dios que “al comienzo de nuestro camino en la Escuela de Oración, ilumine nuestra mente y nuestro corazón para que la relación con Él en la oración sea siempre más intensa, afectuosa y constante. Una vez más, digámosle: ‘¡Señor, enséñanos a orar!’”.