OVIEDO, 23 Feb. 12 / 04:02 am (ACI/EWTN Noticias).- El Arzobispo de Oviedo (España), Mons. Jesús Sanz Montes, alentó a los españoles en Cuaresma a vivir la limosna como actitud cristiana especialmente hacia las personas que han perdido sus empleos en medio de la fuerte crisis económica que vive el país ibérico.

En su carta pastoral semanal, el Prelado lamentó que “a pesar de los fríos invernales, sube la temperatura cuando ves las estadísticas paradójicamente escalofriantes de la gente que se queda sin trabajo“.

“Detrás de la estadística que nos devora, hay siempre rostros de personas, cuadros familiares, situaciones humanas que nos llenan de preocupación por todas las derivas que entrañan estos números de gentes que van al abismo de la incertidumbre”.

Mons. Sanz Montes expresó su especial preocupación por los jóvenes “que no han estrenado siquiera su primer trabajo o que apenas comenzado han quedado sin él”.

El Prelado señaló que la limosna no es un gesto de entregar sobras inútiles, sin un modo con el que queremos acercarnos con respeto a las personas concretas con las que compartir lo que tenemos”.

Esa actitud del cristiano, explicó Mons. Sanz Montes en su mensaje, no está basado en un mero altruismo, sino en lo que “aprendemos del ejemplo soberano y supremo del mismo Dios que siendo rico se hizo pobre por amor a los hombres”.

“(A Dios) lo vemos en cada rincón de la humanidad cuando ésta se enferma, se trampea, se parte por dentro hasta romperse o se enfrenta por fuera hasta herirse. Un Dios así de limosnero, nos enseña que la limosna más importante es la de darse a uno mismo“.

El Prelado indicó que la mejor limosna es la entrega de “nuestro tiempo, nuestros talentos, lo que podemos ser cada cual, y no sólo lo que tenemos o aquello que poseemos de más”.

“La moneda primera que debemos dar es la que representa nuestra propia vida precisamente en aquello que somos ricos ante los hermanos que son pobres de cuanto a nosotros se nos ha dado: la fe, la esperanza, el amor”.

Sin embargo, el Arzobispo de Oviedo remarcó que luego de la moneda de la entrega de la vida, vienen otras, pues si bien no sólo se debe dar dinero, no se debe dejar de ayudar al prójimo con bienes temporales.