Viernes, 2 de marzo de 2012

En marzo de 2010 el Santo Padre se dirigía a los católicos de Irlanda a través de una carta pastoral sincera, clara y llena de amor y verdad. En ella transmitía a los fieles irlandeses y a la Iglesia universal la “vergüenza” que siente por los numerosos casos de pederastia acontecidos en el país protagonizados por sacerdotes y religiosos católicos. En la carta Benedicto XVI se sitúo junto a las víctimas y les transmitió su más sincera comprensión. ¿Cómo van estas personas a acercarse de nuevo a la Iglesia tras tan duras experiencias? Algunas no pueden ni acercarse a un templo sin sentir miedo e inseguridad. El Papa les invitó a vivir en la esperanza y a recordar que Jesús también fue víctima de la injusticia y que de las heridas producidas por esa injusticia surgió la resurrección y la vida eterna. Para estos fieles, igual que para cualquier otro católico, vivir la fe dentro de la Iglesia es fundamental pues este es el espacio donde nos encontramos con Jesucristo. Lee el resto del artículo

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