ONDA 26 es el lugar del blog en el que nos acercamos al entorno de San Felipe, ya sea a través de noticias de la familia filipense, testimonios o cualquier otra manifestación del espíritu de Felipe Neri.

En la vida de los santos no todo es de color de rosa. Unas cosas cuestan más y otras menos, como la vida misma, pero todas preparan para ejercitarse en el camino de la santidad.

 

Es en las pruebas cuando decimos quiénes somos y dejamos claro la verdad de lo que vivimos. Felipe va a tener muchas oportunidades de ésto. Fue un hombre probado desde la niñez (quedó huérfano a los 6 años) hasta la enfermedad que lo acompañó a morir. Pero de todas ellas, las que le provocaron mayor dolor y sufrimiento vinieron durante su madurez.

Girolamo Savonarola, religioso dominico organizador de las famosas hogueras de vanidad, donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, además de libros que él consideraba licenciosos. Predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia Católica, contra la búsqueda de la gloria y contra la sodomía. (fuente: wikipedia)

 

Estuvo bajo control de la Inquisición, investigado y perseguido por ella; tenido por sospechoso, difamado, víctima de envidias, chismes y críticas infundadas; tomado por charlatán y ridiculizado; acusado de vividor, orgulloso lleno de pretensiones y prepotente, fue citado en varias ocasiones a declarar, presionado por la amenaza del calabozo y el recuerdo del hereje Savonarola, quemado en la hoguera, a quien le tenía simpatía.

 

El dolor y el sufrimiento no le quitaron la paz. Decía “esta persecución no es contra vosotros sino contra mí. Dios permite esta humillaciones para hacerme paciente. Las persecuciones terminarán tan pronto como den el fruto que Dios quiere”. Y Dios logró el fruto.

 

Las consecuencias de estas conspiraciones y maniobras oscuras no fueron menos amargas ni fáciles de soportar: prohibieron las reuniones del Oratorio – su obra a postólica – porque eran reuniones raras donde predicaban los laicos en la iglesia; prohibieron la peregrinación a las Siete Iglesias, a las que acudieron, más tarde, obispos y cardenales; se le prohibió escuchar confesiones y fue reprochado por fundar una nueva secta, refiriéndose a la Congregación.

 

La respuesta de Felipe nos la comenta uno de sus compañeros: “El Padre Felipe oraba sin cesar y lloraba de compasión por los errores de los que le perseguían”. Y ésta era su oración: “Señor, que solo me preocupe de darte honor y de salvar almas sin mirar mis propios intereses”. Y jamás toleró protestas ni críticas hacia los inquisidores y acusadores en ninguno de sus compañeros.

 

Pruebas en su madurez que pusieron de manifiesto su madurez y santidad en las pruebas. Así es, ¡COSAS DE SANTOS!