Pope Francis gives his thumb up as he leaves at the end of his weekly general audience in St. Peter's square at the Vatican, Wednesday, Sept. 4, 2013. (AP Photo/Riccardo De Luca)

(Foto/Riccardo De Luca)

La oración, entonces, no es una buena práctica para poner un poco de paz en el corazón, ni tampoco un medio devoto para obtener de Dios lo que nos hace falta. Si fuese así, sería movida por un egoísmo sutil: yo rezo para estar bien, como tomarse una aspirina. No es así: «Yo rezo para obtener esto». Esto es un negocio, no es así, la oración es otra cosa. Es otra cosa.

La oración, por el contrario, es una obra de misericordia espiritual, que quiere llevar todo al corazón de Dios. «Tómalo Tú, que eres Padre», sería así, por decirlo de forma simple. La oración es decir: «Tómalo Tú, que eres Padre», es simple. Esta es la relación con el Padre.

La oración es así. Es un don de fe y de amor, una intercesión que se necesita como el pan. En una palabra, significa encomendar: encomendar la Iglesia, a las personas, las situaciones, al Padre —«yo te encomiendo esto»— para que las cuide. Para esto la oración, como le gustaba decir al Padre Pío, es «la mejor arma que tenemos, una llave que abre el corazón de Dios. Una llave que abre el corazón de Dios: es una llave fácil. El corazón de Dios no está «blindado» como muchos medios de seguridad. Tú puedes abrirlo con una llave común, con la oración. Porque tiene un corazón de amor, un corazón de padre. Es la fuerza más grande de la Iglesia, que no debemos dejar nunca, porque la Iglesia da fruto si hace como la Virgen y los Apóstoles», que «perseveraban unánimes en la oración» (Hch 1, 14) cuando esperaban el Espíritu Santo. Perseverantes y unánimes en la oración.

De lo contrario se corre el riesgo de apoyarse en otras cosas: en los medios, el dinero, el poder; después la evangelización desaparece y la alegría se apaga y el corazón se vuelve aburrido. ¿Vosotros tenéis un corazón aburrido? ¿Queréis tener un corazón alegre? ¡Rezad! Esta es la receta.

(Extracto del discurso del Santo Padre Francisco en el jubileo de los grupos de oración del Padre Pío, en la plaza de San Pedro el pasado 6 de febrero de 2016. Fuente: http://w2.vatican.va/content/vatican/es.html)