ORACIÓN

Desde todos los rincones, me está llamando tu voz.

Siento tu mirada
En muchos ojos que me miran.
Oigo tu palabra
En muchas voces que me gritan.
Y en aquellos que me necesitan,
Veo tu mano extendida.

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Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado a la mesa de los impuestos, y le dijo: “Sígueme” (Lc. 5, 27-32)

Eres Tú quien me pregunta
Cuando veo ese niño hambriento,
O esa madre extenuada
Con su hijo a la espalda.

Sé de muchos hombres
Que no oyen tu evangelio,
Y de otros que malviven
En chabolas malolientes
Y de muchos más que roban
Para poder seguir viviendo.

Y todos ellos me gritan en silencio,
Que no viva tan tranquilo.

¿Qué puedo hacer yo?

Esos niños que juegan en el barro
Porque no hay sitio para ellos en la escuela,
Y ese hombre sin ganas de vivir
Porque no encuentra sentido a su vida,
Y tantos que sufren en las cárceles,
Y los que, libres, no tienen libertad,
Porque otros les niegan la palabra…

Pero también en todos ellos
Y desde todos los rincones de la tierra
Me está llamando tu voz.

(fuente: Antonio Botana. Cuaderno “Palabra e imagen”. Ediciones Instituto Pontificio San Pío X. 1981)