Toda la mística de la esperanza cristiana se resume y culmina en el adviento. Por otra parte, también es cierto que la esperanza del adviento invade toda la vida del cristiano, la penetra y la envuelve.

Hay que distinguir en el adviento una doble perspectiva: una existencial y otra cultual o litúrgica. Ambas perspectivas no sólo no se oponen, sino que se complementan y enriquecen mutuamente. La espera cultual, que se consuma en la celebración litúrgica de la fiesta de navidad, se transforma en esperanza escatológica proyectada hacia la parusía final. La espera, en última instancia, es única; porque la venida del Señor, aparentemente múltiple y fraccionada, también es única.

Las primeras semanas del adviento subrayan el aspecto escatológico de la espera abriéndose hacia la parusía final; en la última semana, a partir del 17 de diciembre, la liturgia del adviento centra su atención en torno al acontecimiento histórico del nacimiento del Señor, actualizado sacramentalmente en la fiesta.

(fuente: www.aciprensa.com)

La historia de este período de tiempo es sencilla. Parece fuera de discusión el origen occidental del adviento. A medida que las fiestas de navidad y epifanía iban cobrando, en el marco del año litúrgico, una mayor relevancia, en esa misma medida fue configurándose como una necesidad vital la existencia de un breve periodo de preparación que evocara, al mismo tiempo, la larga espera mesiánica. Habría que considerar también un cierto mimetismo litúrgico que invitaría a plasmar aquí lo que la cuaresma es a pascua. Más aún, la posible celebración del bautismo vinculada por algunas Iglesias de occidente a epifanía, especialmente en Galia y España, motivaría también la institución de un tiempo de preparación catecumenal. Este último hecho, expresado aquí en términos de hipótesis, explicaría por qué el adviento aparece primeramente en Galia y en España no como preparación a la solemnidad del 25 de diciembre, sino como preparación a la fiesta de epifanía.

Al principio ni siquiera se llama adviento. Es un tiempo de preparación a la fiesta de epifanía que dura tres semanas. Hay que anotar, sin embargo, que de esta primera fase original no se encuentra ningún rastro en los libros litúrgicos más antiguos. Más aún, estas tres semanas de preparación habría que entenderlas en el marco de la piedad y de la ascesis cristiana, al margen de estructuras litúrgicas consolidadas y estables, bien como acompañamiento de la comunidad a quienes se preparaban al bautismo, o bien como reacción contra los saturnales paganos, que tenían lugar precisamente durante esos días. A finales del siglo V comienza a dibujarse en Galia una nueva imagen del adviento. No se trata ya de tres semanas, sino de un largo período de cuarenta días que daba comienzo a partir del día de san Martín (15 de noviembre) y se prolongaba hasta el día de navidad. Se trataba, pues, de una verdadera «cuaresma de invierno» o, como prefieren otros, «cuaresma de san Martín». En España, la evolución del adviento se orienta en el mismo sentido. Los libros litúrgicos, que reflejan la liturgia hispana del siglo VII, nos ofrecen un adviento de treinta y nueve días. Comenzaba el día de san Acisclo (17 de noviembre) y terminaba el día de navidad’.

A pesar de las evidentes afinidades entre la cuaresma y este adviento de cuarenta días, sería un error interpretar ambos períodos de tiempo con el mismo patrón. En ambos casos se trata de un período de preparación. Pero en adviento la práctica penitencial del ayuno no tuvo jamás la relevancia que tenía en cuaresma. Adviento, en esta segunda fase, venía a ser un tiempo consagrado a una vida cristiana más intensa y más consciente, con una asistencia más asidua a las celebraciones litúrgicas que ofrecían un marco adecuado a la piedad cristiana.

La institución del adviento no aparece en Roma hasta mediados del siglo VI. Los primeros testimonios los encontramos en los libros litúrgicos. Precisamente en el Sacramentario gelasiano. En una primera fase el adviento romano incluía seis domingos. Posteriormente, a partir de san Gregorio Magno, quedará reducido a cuatro. Y así ha llegado a nosotros.

Originariamente, el adviento romano aparece como una preparación a la fiesta de navidad. En ese sentido se expresan los textos litúrgicos más antiguos. A partir del siglo VII, sin embargo, al convertirse la navidad en una fiesta más importante, en competencia incluso con la fiesta de pascua, el adviento adquirirá una dimensión y un enfoque nuevos. Más que un período de preparación, polarizado en el acontecimiento natalicio, el adviento se perfilará como un «tiempo de espera», como una celebración solemne de la esperanza cristiana, abierta escatológicamente hacia el adventus último y definitivo del Señor al final de los tiempos. El adviento que hoy celebra la Iglesia ha mantenido esta doble perspectiva.

(fuente: www.aciprensa.com)

La palabra adventus significa venida, advenimiento. Proviene del verbo «venir». Es utilizada en el lenguaje pagano para indicar el adventus de la divinidad: su venida periódica y su presencia teofánica en el recinto sagrado del templo. En este sentido, la palabra adventus viene a significar «retorno» y «aniversario». También se utiliza la expresión para designar la entrada triunfal del emperador: Adventus divi. En el lenguaje cristiano primitivo, con la expresión adventus se hace referencia a la última venida del Señor, a su vuelta gloriosa y definitiva. Pero en seguida, al aparecer las fiestas de navidad y epifania, adventus sirvió para significar la venida del Señor en la humildad de nuestra carne. De este modo la venida del Señor en Belén y su última venida se contemplan dentro de una visión unitaria, no como dos venidas distintas, sino como una sola y única venida, desdoblada en etapas distintas. Aun cuando la expresión haga referencia directa a la venida del Señor, con la palabra adventus la liturgia se refiere a un tiempo de preparación que precede a las fiestas de navidad y epifanía. Es curiosa la definición del adviento que nos ofrece en el siglo IX Amalario de Metz: «Praeparatio adventus Domini». En este texto el autor mantiene el doble sentido de la palabra: venida del Señor y preparación a la venida del Señor. Esto indica que el contenido de la fiesta ha servido para designar el tiempo de preparación que la precede.

Santos:

Lecturas del día:

  • Primera lecturaIsaías 2:1-5
    1 Lo que vio Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá y Jerusalén.
    2 Sucederá en días futuros que el monte de la Casa de Yahveh será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones,
    3 y acudirán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.» Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.
    4 Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra.
    5 Casa de Jacob, andando, y vayamos, caminemos a la luz de Yahveh.
  • Salmo responsorialSalmo 122:1-9
    1 ¡Oh, qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahveh!
    2 ¡Ya estamos, ya se posan nuestros pies en tus puertas, Jerusalén!
    3 Jerusalén, construida cual ciudad de compacta armonía,
    4 a donde suben las tribus, las tribus de Yahveh, es para Israel el motivo de dar gracias al nombre de Yahveh.
    5 Porque allí están los tronos para el juicio, los tronos de la casa de David.
    6 Pedid la paz para Jerusalén: ¡en calma estén tus tiendas,
    7 haya paz en tus muros, en tus palacios calma!
    8 Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo! 9 ¡Por amor de la Casa de Yahveh nuestro Dios, ruego por tu ventura.
  • Segunda lectura

    Romanos 13:11-14
    11 Y esto, teniendo en cuenta el momento en que vivimos. Porque es ya hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe.
    12 La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.
    13 Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias.
    14 Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.

  • Evangelio

    Mateo 24:37-44
    37 «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
    38 Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca,
    39 y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
    40 Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado;
    41 dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.
    42 «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor.
    43 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa.
    44 Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.

Si puedes distribuir participaciones, ayudarás económicamente a tu parroquia (preguntar por Pepe en el despacho parroquial).

https://twitter.com/Pontifex_es/status/800745600203583488

El próximo sábado, 26 de noviembre, de 9:30 a 13:30 tendremos el tradicional RETIRO DE ADVIENTO en los salones de nuestra parroquia.

Así mismo, todas las tardes de este fin de semana (de viernes 25 a domingo 27) en horario de 17:00 a 21:00 (el domingo también de 11 a 14, además de por la tarde), podremos adquirir en el patio de la parroquia los DULCES DE LOS CONVENTOS DE CLAUSURA. Es una forma de ayudar a las monjas, que han dedicado su vida a rezar por todos nosotros, a salir adelante económicamente, a la vez que endulzamos el tiempo pascual que se inicia.

¡OS ESPERAMOS!

ONDA 26 es el lugar del blog en el que nos acercamos al entorno de San Felipe, ya sea a través de noticias de la familia filipense, testimonios o cualquier otra manifestación del espíritu de Felipe Neri.

Hoy, 6 de octubre, la iglesia universal celebra a SAN LUIS SCROSOPPI (ya explicamos la aclaración de fechas en este artículo).

san luis scrosoppi

Fecha de canonización: 10 de junio de 2001 por el Papa Juan Pablo II. El más joven de los tres hijos de Domenico Scrosoppi, joyero, y Antonia Lazzarini; nació el 4 de agosto de 1804 en Udine (Italia). Su hermano Carlo fue ordenado cuando Luigi tenía seis años, y su hermano Giovanni varios años después. Cuando él tenía 11 años o 12 años, la región en que vivía Luigi fue golpeada por sequía, hambre, tifo, y viruela en sucesión rápida; la visión de tal miseria, pobreza completa, y el número de huérfanos tuvo un efecto duradero en el muchacho.

En su adolescencia, sentía el llamado al sacerdocio, y entró en el mismo seminario que su hermano Giovanni. Diácono en 1826; ordenado el 31 de marzo de 1827 en la catedral en Udine; fue asistido en su primera Misa por sus hermanos.

Director de la Pía Unión al Corazón de Jesucristo. Ayudaba a manejar el centro infantil a su hermano Carlo como Director Auxiliar del orfanato de Carlo en 1829. el instituto cayó en tiempos más duros que lo usual; Luigi, desesperado, salió a las calles rogando apoyo, esta lección de fe pronto dio sus frutos para la escuela consiguiendo bastante dinero para comprar un edificio.

Como había demasiados huérfanos para el espacio disponible, los hermanos decidieron agrandar la casa; Luigi salió a pedir materiales de construcción y trabajadores. La obra empezó en 1834 con Luigi coordinando, rogando, dirigiendo, y trabajando en la construcción, los trabajos se completaron en 1836, la llamaron “Casa para los Desposeídos”. Ese año la región sufrió una epidemia de cólera, y los orfanatos, de nuevo, estaban llenos.

Las necesidades de los huérfanos, y el trabajo constante de los hermanos sacerdotes, llamaron la atención de varias mujeres del área que también estaban trabajando por los pobres y abandonados. Entre ellas estaban Felicita Calligaris, Rosa Molinis, Caterina Bros, Cristina y Amalia Borghese y Orsola Baldasso. Estas mujeres, bajo la dirección espiritual de Carlo y Luigi, fundaron lo que se volvería laCongregación de Hermanas de Providenciapara la educación académica básica y destrezas en la costura a jóvenes. Luigi los puso bajo la protección de San Cayetano. La Congregación recibió aprobación final el 22 de septiembre de 1871 por el Papa Pío IX.

En 1846 Luigi se unió el Oratorio de San Felipe Neri, una congregación consagrada a la caridad y el aprendizaje; elegido preboste elegido de la comunidad el 9 de noviembre de 1856.

El 4 de octubre de 1854 inauguró la Casa de Rescate para las muchachas abandonadas. El 7 de marzo de 1857 abrió la escuela y casa para las muchachas sordomudas, institución que lastimosamente tan sólo sobreviviría 15 años. Abrió también una Casa de Providencia para las antiguas estudiantes desempleadas. Además trabajaba en los hospitales con los más enfermo y pacientes más pobres.

En sus últimos años, Luigi tuvo que combatir sentimientos anti-clericales que surgieron a lo largo de de la península italiana durante la unificación; muchas casas y grupos, incluso el Oratorio, fueron cerrados, y sus recursos vendidos. Aunque no pudo salvar el Oratorio o las propiedades de la parroquia, logró proteger sus instituciones caritativas, y vio a la Congregación crecer y extenderse.

Murió el 3 de abril de 1884 en Udine.

“El Evangelio de los grandes perdones. La misericordia según San Lucas”

PONENTE: D. Álvaro Pereira Delgado. Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria

Lugar: Parroquia de San Pablo (Sevilla)

Día y hora: Martes 4 de octubre, 18:00.

El Seminario Metropolitano de Sevilla acogerá los días 3, 4 y 5 de octubre unas conferencias sobre D. Manuel González García, con motivo de su próxima canonización en Roma, el 16 de este mismo mes. Las sesiones serán a las ocho de la tarde.

José Leonardo Ruiz Sánchez, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, abrirá estas jornadas sobre el futuro santo disertando sobre ‘D. Manuel González, su tiempo y circunstancias’. El día 4, Daniel Padilla, sacerdote de la diócesis de Tenerife, ofrecerá una ponencia bajo el título ‘Incendiado e incendiario de su amor”: una provocación hecha herencia’. Por último, ‘Su estilo pastoral a ejemplo del Buen Pastor’, será la conferencia que clausure estas jornadas, impartida por la Misionera Eucarística de Nazaret, Mª Lourdes Caminero.

Con las celebraciones de las eucaristías de este fin de semana (concretamente, la celebración “oficial” de apertura fue la de las 13:00) da comienzo el curso pastoral de nuestra parroquia.

Una de las novedades de este curso es el cambio de día de la Adoración del Santísimo, la cual se realizaba tradicionalmente los miércoles, y este curos pasa a LOS JUEVES, en la misma franja horaria (en invierno a las 19:15 y en verano a las 20:15).

0-santisimo

Con respecto al resto de grupos de las distintas pastorales que echan a andar ya iremoa informando. No obstante, es el momento perfecto para poner al servicio del Señor y de nuestra comunidad los dones recibidos. Es por ello que desde el blog os animamos no sólo a participar de las celebraciones y fiestas, sino a que lo hagáis como parte activa de la comunidad, ya que, como nos dice el Evangelio:La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos” (Lc. 10,2).

 Para poder desarrollar los dones recibidos, cada feligrés puede aportar su granito (según el don y las posibilidades) en el grupo de Cáritas, en la pastoral de enfermos, dando catequesis de primera comunión o de jóvenes, colaborando en la limpieza del templo, etc.

 

Queridos feligreses:

Mañana, lunes 25 de julio, se celebra la fiesta del patrón de España, Santiago Apóstol. 

La celebración eucarística de esta festividad DE PRECEPTO se celebrará en nuestra parroquia a las 21:00.

Os esperamos.

A partir del próximo 1 de julio estarán en vigor los horarios de verano:
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Cáritas ha puesto en marcha un proyecto de recogida de ropa y calzado que fue presentado el pasado miércoles 1 de junio, para “dar respuesta desde la Iglesia a la promoción de la persona y el cuidado del medio ambiente”, según nos informa el semanario “Iglesia en Sevilla”.

“Con este proyecto de recogida de ropa usada – continua explicando la revista –  Cáritas Diocesana atiende tres objetivos: sensibilizar sobre modelos de consumo responsable y sostenible, la reutilización de la ropa donada con criterios de dignidad y transparencia y la promoción de una iniciativa de economía solidaria.”

Para ello se han colocado en la provincia de Sevilla 35 CONTENEDORES DE RECOGIDA, estando uno de ellos en nuestra parroquia.

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Ubicación del contenedor de nuestra parroquia

“Una vez depositada la ropa, Cáritas se encargará de comprobar el estado de esa ropa, reciclarla y clasificarla para un segundo uso. Un proceso que redundará también en la creación de empleo.”

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El contenedor estará en nuestra parroquia por tiempo indefinido, mientras dure el proyecto.

Podéis comenzar desde este fin de semana a traer aquello que queráis donar.

Colaboremos con Cáritas.

San Felipe Neri

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San Juan Pablo II

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Actos centenario

Recordamos la cita para ganar el jubileo con la parroquia, para todos aquellos que aún no se han apuntado.

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San Luis Scrosoppi es un santo de la familia filipense al que ayer en el blog dedicamos un post por aparecer en el santoral de los libros de la cadena de oración.

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Sin embargo, a muchos seguidores del blog les habrá podido extrañar esta efeméride, ya que durante estos años la hemos anunciado en octubre.

La explicación es la siguiente: El martirologio romano (fuente que en origen establecía la fecha de celebración de los Santos y Beatos) establece el día de celebración de un santo el día de su muerte (día en que nacía a la Vida Eterna). Ésta es la fuente por la que se rigen muchos sitios en internet y muchas publicaciones para establecer su santoral. De ahí que San Luis S. aparezca el 3 de abril.

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Sin embargo, la Congregación del Oratorio, a la que perteneció el presbítero, establece su celebración el 5 de octubre, y así la hemos reflejado en nuestro blog durante años.

¿CUAL ES, ENTONCES, LA FECHA OFICIAL?

Tras consultarlo con el padre Rafael, la aclaración es la siguiente: La fecha de celebración no es ni el 3 de abril ni el 5 de octubre, SINO EL 6 DE OCTUBRE, según lo recoge el CALENDARIO LITÚRGICO PASTORAL, fuente oficial y fidedigna de celebraciones.

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Y ésto es debido a que el día conmemorativo de San Luis S. celebrado por el orbe filipense (5 de octubre) tiene lugar la celebración litúrgica de TÉMPORAS DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN, siendo ésta una festividad no desplazable por su importancia.

Espero que esta aclaración sirva para resolver la duda sobre la celebración de este dignísimo hijo de San Felipe.

Con motivo de haber caído el 25 de marzo en Semana Santa, la festividad de La Encarnación se celebra el lunes 4 de abril. Por ser ese día el día en que se consagró nuestro templo, tendremos una adoración especial ese día, que comenzará a las CUATRO DE LA MADRUGADA y durará hasta las DOCE DE LA NOCHE.

Todos aquellos que quieran participar en los turnos de oración, que lo notifiquen cuanto antes en la sacristía.

Asimismo, el día 23 de abril la parroquia organiza una peregrinación al santuario de Loreto (Espartinas) para ganar el JUBILEO DE LA MISERICORDIA.

Iremos en autobús hasta allí, saliendo el mismo a las 9:45 y volviendo a las 18:00, motivo por el cual toda persona que quiera participar DEBE NOTIFICARLO EN LA SACRISTÍA O EN EL DESPACHO A LA MAYOR BREVEDAD. Una vez finalizado el jubileo, compartiremos mesa con lo que cada uno aporte.

El 21 a las 20:30 se celebrará un acto penitencial comunitario para prepararnos y poder ganar el jubileo.

OS ESPERAMOS EN TAN IMPORTANTES ACTOS DE COMUNIDAD.

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Martirologio Romano: En Udine, en la región de Venecia, san Luis Scrosoppi, presbítero de la Congregación del Oratorio, que fundó la Congregación de Hermanas de la Divina Providencia, para la educación cristiana de la juventud femenina (1884) 

Etimológicamente: Luigi = versión en italiano del nombre Luis = Aquel que es famoso en la guerra, es de origen germánico

Fecha de canonización: 10 de junio de 2001 por el Papa Juan Pablo II. El más joven de los tres hijos de Domenico Scrosoppi, joyero, y Antonia Lazzarini; nació el 4 de agosto de 1804 en Udine (Italia). Su hermano Carlo fue ordenado cuando Luigi tenía seis años, y su hermano Giovanni varios años después. Cuando él tenía 11 años o 12 años, la región en que vivía Luigi fue golpeada por sequía, hambre, tifo, y viruela en sucesión rápida; la visión de tal miseria, pobreza completa, y el número de huérfanos tuvo un efecto duradero en el muchacho.

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En sus adolescencia, sentía el llamado al sacerdocio, y entró en el mismo seminario que su hermano Giovanni. Diácono en 1826; ordenado el 31 de marzo de 1827 en la catedral en Udine; fue asistido en su primera Misa por sus hermanos. 

Director de la Pía Unión al Corazón de Jesucristo. Ayudaba a manejar el centro infantil a su hermano Carlo como Director Auxiliar del orfanato de Carlo en 1829. el instituto cayó en tiempos más duros que lo usual; Luigi, desesperado, salió a las calles rogando apoyo, esta lección de fe pronto dio sus frutos para la escuela consiguiendo bastante dinero para comprar un edificio.

Como había demasiados huérfanos para el espacio disponible, los hermanos decidieron agrandar la casa; Luigi salió a pedir materiales de construcción y trabajadores. La obra empezó en 1834 con Luigi coordinando, rogando, dirigiendo, y trabajando en la construcción, los trabajos se completaron en 1836, la llamaron “Casa para los Desposeídos”. Ese año la región sufrió una epidemia de cólera, y los orfanatos, de nuevo, estaban llenos.

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Las necesidades de los huérfanos, y el trabajo constante de los hermanos sacerdotes, llamaron la atención de varias mujeres del área que también estaban trabajando por los pobres y abandonados. Entre ellas estaban Felicita Calligaris, Rosa Molinis, Caterina Bros, Cristina y Amalia Borghese y Orsola Baldasso. Estas mujeres, bajo la dirección espiritual de Carlo y Luigi, fundaron lo que se volvería laCongregación de Hermanas de Providenciapara la educación académica básica y destrezas en la costura a jóvenes. Luigi los puso bajo la protección de San Cayetano. La Congregación recibió aprobación final el 22 de septiembre de 1871 por el Papa Pío IX.

En 1846 Luigi se unió el Oratorio de San Felipe Neri, una congregación consagrada a la caridad y el aprendizaje; elegido preboste elegido de la comunidad el 9 de noviembre de 1856. 

El 4 de octubre de 1854 inauguró la Casa de Rescate para las muchachas abandonadas. El 7 de marzo de 1857 abrió la escuela y casa para las muchachas sordomudas, institución que lastimosamente tan sólo sobreviviría 15 años. Abrió también una Casa de Providencia para las antiguas estudiantes desempleadas. Además trabajaba en los hospitales con los más enfermo y pacientes más pobres.

En sus últimos años, Luigi tuvo que combatir sentimientos anti-clericales que surgieron a lo largo de de la península italiana durante la unificación; muchas casas y grupos, incluso el Oratorio, fueron cerrados, y sus recursos vendidos. Aunque no pudo salvar el Oratorio o las propiedades de la parroquia, logró proteger sus instituciones caritativas, y vio a la Congregación crecer y extenderse.

Murió el 3 de abril de 1884 en Udine, 

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Urna con los restos del santo, en la iglesia de San Cayetano, bajo el altar.

El milagro de la canonización: curación de sida.

El 1ero de julio del 2000 se promulgó el decreto eclesiástico reconociendo la curación milagrosa de un joven por la intercesión del Padre Luigi. Ocurrió en Oudshoon, República de Africa del Sur. La declaración del Papa fue la siguiente: 

“Es el caso de un milagro obtenido a través de la intercesión del Beato Luigi Scrosoppi, sacerdote del Oratorio de San Felipe Neri, fundador de la Congregación de las Hermanas de la Providencia, de la rápida, completa y permanente recuperación de polineuritis y caquexia* de un joven HIV positivo” 

Este joven, Peter Changu Shitima, era un estudiante en el Oratorio de San Felipe Neri. En el mes de octubre de 1994 comenzó a mostrar los síntomas del SIDA. El resultado de los exámenes confirmaron que era HIV positivo y rápidamente alcanzó un estado avanzado de SIDA. Él había sido fuerte y activo pero ya no podía sujetarse parado, tampoco podía ingerir alimentos, ni ver, ni oír convirtiéndose en un hombre extremadamente delgado. Cuando ya no respondía a los tratamientos, el doctor aconsejó que fuera regresado a sus familiares en Zambia antes que fuera muy tarde. 

La comunidad del Oratorio de San Felipe Neri y todos los fieles de Oudtshoon comenzaron a rezar por su recuperación a través de la intercesión del Padre Luigi, porque llegó al conocimiento de los fieles de que el joven tenía una devoción muy especial al Padre Scrosoppi. Él mismo, al igual que su familia en Zambia, venían orando por la misma gracia desde hacía meses.

Durante la noche del 10 de octubre de 1996, él joven vio al P. Luigi en sueño y súbitamente se comenzó a sentir mejor, al amanecer cuando se despertó se sorprendió al descubrir que estaba completamente sanado, había regresado a su salud plenamente como la tenía antes de la enfermedad.

Hoy este joven es un seminarista, preparándose para el sacerdocio en la Congregación de los Padres Orantes de San Felipe Neri y para siempre permanecer el amigo y colega del P. Luigi. 

Con este milagro, el P. Luigi continua señalándonos el camino a la oración constante, a la oración de compasión y de amor. Así como hizo durante su vida, todavía viene en socorro del último, de los jóvenes en dificultades, de todos los que sufren, de los que viven en situaciones tormentosas. Siempre está presto en acompañar los pasos de aquellos que se entregan a la Providencia Divina.>> 

*caquexia: estado del cuerpo en que está impedida la nutrición y por consiguiente debilitada las funciones vitales.

(fuente https://es.catholic.net)

Del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35
Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.

Oración introductoria
Gracias, Señor, por buscarme, por no dejarme solo en el camino. Me conoces y sabes que soy presa fácil del desánimo y del abatimiento y me cuesta mucho reconocerte en mi oración. Ilumina mi mente y mi corazón para que sepa descubrirte y experimente esa cercanía que me llena de paz y amor.

Petición
Cristo resucitado, enciende el calor de mi fe y esperanza de tal manera, que en esta Pascua de resurrección, la vivencia de la caridad sea el distintivo de mi vida.

Meditación del Papa Francisco
Pensemos en el episodio de los discípulos de Emaús. Es necesario saber entrar en diálogo con los hombres y las mujeres de hoy para entender sus expectativas, sus dudas, sus esperanzas, y poder ofrecerles el Evangelio, es decir Jesucristo, Dios hecho hombre, muerto y resucitado para liberarnos del pecado y de la muerte. Este desafío requiere profundidad, atención a la vida, sensibilidad espiritual. Dialogar significa estar convencidos de que el otro tiene algo bueno que decir, acoger su punto de vista, sus propuestas. Dialogar no significa renunciar a las propias ideas y tradiciones, sino a la pretensión de que sean únicas y absolutas.

Que la imagen del buen samaritano que venda las heridas del hombre apaleado, versando sobre ellas aceite y vino, nos sirva como guía. Que nuestra comunicación sea aceite perfumado para el dolor y vino bueno para la alegría. Que nuestra luminosidad no provenga de trucos o efectos especiales, sino de acercarnos, con amor y con ternura, a quien encontramos herido en el camino. No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital. El interés y la presencia de la Iglesia en el mundo de la comunicación son importantes para dialogar con el hombre de hoy y llevarlo al encuentro con Cristo: una Iglesia que acompaña en el camino sabe ponerse en camino con todos.» (Mensaje del Papa Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, junio de 2014).

Reflexión
El último capítulo del “Evangelio de la misericordia” nos narra un acontecimiento que se ha repetido en prosa y en cantos, que ha inspirado a las obras de arte más conocidas, que ha suscitado conversiones e inspirado a los cristianos en el camino a la santidad.

Comienza con dos discípulos desencantados, que están abandonando la causa por la cual, tres años antes, habían dejado todo. Pero ahora, después de tres días de esperar al Maestro en el que habían creído, se habían convencido de su tontería, y partían para tratar de reconstruir las vidas que habían dejado atrás. En un fin de semana se les había escapado el único ideal que había llenado sus corazones jóvenes.

En su camino se les aparece Cristo, pero aunque lo veían, algo les impedía reconocerle. Aquí nos tenemos que preguntar, ¿por qué? ¿Por qué no reconocen su rostro después de haberlo seguido por tres años? ¿Por qué no reconocen su voz después de haber dejado todo el día que escucharon su llamada? ¿Por qué no reconocen sus palabras después de haberlo oído predicar?

Tal vez es porque, como ellos mismos admiten, Él ha desilusionado las esperanzas que tenían, de que Él fuera el libertador de la nación de Israel. El obstáculo no es que no tengan a Jesús al lado, caminando con ellos, es que ellos esperan ver a alguien diferente. Así nunca verán a Jesús, por más claro que se les aparezca. ¡La esperanza que ellos habían tenido, pequeña y a su medida, no les deja aceptar la gloria y el gozo de la resurrección!

Pero Jesús no los deja alejarse. Quiere conquistárselos para siempre. Hace la finta de seguir adelante para que lo inviten a cenar. Y ahí, en la intimidad de un pequeño cuarto, se les revela al entregarse en la Eucaristía. Eufóricos, corren hasta Jerusalén bajo la luz de las estrellas. ¡Ha resucitado, y vive con ellos para siempre! Se dejaron conquistar por la esperanza que les ofrece Jesús, y en la Eucaristía lo llevan consigo para siempre.

Propósito
Hacer una visita a Cristo Eucaristía para reflexionar sobre la Divina Providencia, a fin de que nunca me decepcione o dude de su Palabra.

Diálogo con Cristo
Cristo has resucitado, estás vivo y caminas conmigo. ¡Qué maravilla! ¡Qué experiencia! Mi corazón rebosa de gozo y quiero cantar, quiero gritar, quiero trasmitir a otros esta certeza. No estoy solo, Cristo quiere estar conmigo. Está vivo en la Eucaristía, esperándome pacientemente. No puedo ser indiferente o pasivo ante tanto amor, por eso hoy te pido me des la fuerza para correr a compartir con mi familia, y con los demás, esta Buena Nueva.

(Fuente: Juan Pablo Durán https://es.catholic.net)

Del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18
Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» – que quiere decir: «Maestro» -. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

Oración introductoria
Señor, cuánta ofuscación, cuántos miedos, cuántas tentaciones me alejan fácilmente de mi camino a la santidad. Me cuesta rezar, me cuesta guardar silencio, me cuesta no percibir, no sentir que me estés escuchando… Pero creo y confío en que, a pesar de mi debilidad, Tú siempre estés a mi lado. ¡Ven e ilumina mi oración!

Petición
Señor, permite reconocerte en tu Palabra y en esta meditación, así como le sucedió a María Magdalena.

Meditación del Papa Francisco

María Magdalena llora, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que es Jesús sólo cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viandante. ¡Cada uno por caminos diferentes! Buscaban entre los muertos al que está vivo, y fue el mismo Señor el que corrigió el rumbo. Y yo, ¿qué hago? ¿Qué camino sigo para encontrar al Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir el rumbo si nosotros nos hemos equivocado.

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?” Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar hacia atrás, a lo que fue ayer, y nos empuja a avanzar hacia el futuro. Jesús no está en la tumba, él es el Resucitado, el Viviente, el que siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y lo hace andar atrayéndolo hacia Él. “Ayer” es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y la justicia; “hoy” es la resurrección perenne a la que nos impulsa el Espíritu Santo, que nos da plena libertad.» (S.S. Francisco, catequesis del 23 de abril de 2014).

Reflexión
El amor auténtico pide eternidad. Amar a otra persona es decirle «tú no morirás nunca» – como decía Gabriel Marcel. De ahí el temor a perder el ser amado. María Magdalena no podía creer en la muerte del Maestro. Invadida por una profunda pena se acerca al sepulcro. Ante la pregunta de los dos ángeles, no es capaz de admirarse. Sí, la muerte es dramática. Nos toca fuertemente. Sin Jesús Resucitado, carecería de sentido. «Mujer: ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?» Cuántas veces, Cristo se nos pone delante y nos repite las mismas preguntas. María no entendió. No era capaz de reconocerlo.

Así son nuestros momentos de lucha, de oscuridad y de dificultad. «¡María!» Es entonces cuando, al oír su nombre, se le abren los ojos y descubre al maestro: «Rabboni».. Nos hemos acostumbrado a pensar que la resurrección es sólo una cosa que nos espera al otro lado de la muerte. Y nadie piensa que la resurrección es también, entrar «más» en la vida. Que la resurrección es algo que Dios da a todo el que la pide, siempre que, después de pedirla, sigan luchando por resucitar cada día. «La Iglesia ofrece a los hombres el Evangelio, documento profético, que responde a las exigencias y aspiraciones del corazón humano y que es siempre “Buena Nueva”.

La Iglesia no puede dejar de proclamar que Jesús vino a revelar el rostro de Dios y alcanzar, mediante la cruz y la resurrección, la salvación para todos los hombres». (Redemptoris Missio, n. 11) En las situaciones límites se aprende a estimar las realidades sencillas que hacen posible la vida. Todo adquiere entonces sumo valor y adquiere sentimientos de gratitud. «He visto al Señor» – exclamó María. Esta debe ser nuestra actitud. Gratitud por haber visto al Señor, porque nos ha manifestado su amor y, como a María, nos ha llamado por nuestro nombre para anunciar la alegría de su Resurrección a todos los hombres. Que la gracia de estos días sacros que hemos vivido sea tal, que no podamos contener esa necesidad imperiosa de proclamarla, de compartirla con los demás. Vayamos y contemos a nuestros hermanos, como María Magdalena, lo que hemos visto y oído. Esto es lo que significa ser cristianos, ser enviados, ser apóstoles de verdad.

Propósito
Ante las dificultades y frustraciones de este día, ejercitar mi fe y mi confianza en Cristo.

Diálogo con Cristo
Jesús, el conocer el amor que María Magdalena experimentó, me llena de consuelo. Ella te amó y fue fiel en el Calvario. Se mantuvo firme en su misión de propagar con energía y convicción el anuncio de tu resurrección. Y fue capaz de amar así porque se sintió amada, acogida, protegida por Ti, que ves más allá de la debilidad. Gracias, Señor, por tu amor, sé que me amas de la misma forma y espero corresponder a tan inmenso amor, ¡ayúdame a crecer en el amor!

(Fuente: Xavier Caballero https://es.catholic.net)

¿Cómo celebramos en familia cualquier fiesta importante? El cumpleaños de nuestros hijos, nuestros aniversarios, una boda… ¿Por qué no invertimos el mismo tiempo, dedicación y recursos para celebrar la gran fiesta de la Pascua?

¡Preparemos la fiesta de la Pascua en familia, para que realmente, todos los signos y gestos durante los 8 días de la Pascua, sean signos de fiesta, que ayuden a todos a comprender el misterio profundo que celebramos!

El cirio Pascual de la familia: Una vela grande, más grande que lo común. La decoramos con papelitos de colores, corazones que representen a cada uno de los miembros de la familia. Le ponemos una cruz en el centro. Y en cada uno de los lados de la cruz, el número que representa el año.
Arriba de la cruz la letra Alfa y por debajo de la cruz la letra Omega. Este cirio lo encendemos la noche de la Pascua, y puede acompañar nuestra mesa familiar a lo largo de toda la octava de Pascua.

Signos de fiesta: Globos, guirnaldas, carteles en la puerta de casa, letreros, etc.

La mesa familiar: Durante 8 días se viste de fiesta. Con las mejores cosas, las que ponemos para cuando vienen invitados importantes: manteles, flores, copas…

Huevos de Pascua: Para los más pequeños, no deja de ser un signo de que se celebra algo grande, aunque no hace falta “indigestar” a nuestros niños. La Pascua dura 8 días, y puede ser significativo poder comer algo delicioso en cada una de las comidas de esos días: Huevos de chocolate, postres especiales, golosinas, etc.. Nuestros hijos saben que cuando hay fiesta hay cosas ricas en la mesa. Seamos creativos en preparar algo rico para cada día de esta fiesta!

Saludos y bendiciones: Para cada día, podemos preparar tarjetitas, con algún saludo o bendición especial para cada uno. Las ponemos en la canasta del cirio Pascual, o en el plato de cada uno. Pueden ser deseos, o textos cortos de los evangelios de la resurrección. También pueden ser intenciones, deseos o propósitos a cumplir en este tiempo Pascual.

Gesto solidario: aprovechemos este tiempo de Pascua para pensar en familia algún gesto solidario que podamos hacer en favor de los más necesitados, de Caritas Parroquial, o de algún vecino o miembro de la familia que está necesitando nuestra ayuda. La Pascua siempre nos pone en camino hacia el hermano, y es bueno que podamos concretar esta festividad con un gesto de solidaridad.

Asamblea familiar: Sería estupendo que dentro de la octava de Pascua, nos tomasemos un tiempo para reunirnos en una Asamblea Familiar y reflexionar juntos sobre la vida que compartimos.

A modo de sugerencia les proponemos esta dinámica:

1 ¿Qué es lo que más me gusta de la vida? ¿Qué cosas dan sentido a mi vida?
2 ¿Qué es lo que más me está costando de mi vida de hoy? ¿Qué es lo que me hace sufrir o me produce dolor?
3 ¿Qué quiero decirle a Jesús resucitado en esta Pascua? ¿Qué es lo que necesito de la vida, para mi vida, para mi historia de hoy?

Seguramente, muchos tiene más ideas, relacionadas con la propia tradición familiar…

¡¡¡A CELEBRAR A CONTAGIARNOS LA ALEGRÍA DE LA VIDA QUE SE HACE PLENA POR EL MISTERIO DE LA PASCUA!!! Que no nos gane el tedio o la rutina… Detengamos el tiempo para celebrar el misterio que está más allá de todo tiempo…

Son fiestas Pascuales,
Son fiestas de la Vida,
Es el Misterio de la Eternidad presente en nuestras historias…
Es Jesús resucitado que sale a nuestro encuentro y quiere festejar su vida con nosotros!!!

(Fuente https://es.catholic.net con modificaciones del webmaster de nuestro blog)

La tradición de los “huevos de Pascua”

El origen de esta costumbre viene de los antiguos egipcios, quienes acostumbraban regalarse en ocasiones especiales, huevos decorados por ellos mismos. Los decoraban con pinturas que sacaban de las plantas y el mejor regalo era el huevo que estuviera mejor pintado. Ellos los ponían como adornos en sus casas.

Cuando Jesús se fue al cielo después de resucitar, los primeros cristianos fijaron una época del año, la Cuaresma, cuarenta días antes de la fiesta de Pascua, en la que todos los cristianos debían hacer sacrificios para limpiar su alma. Uno de estos sacrificios era no comer huevo durante la Cuaresma. Entonces, el día de Pascua, salían de sus casas con canastas de huevos para regalar a los demás cristianos. Todos se ponían muy contentos, pues con los huevos recordaban que estaban festejando la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Uno de estos primeros cristianos se acordó un día de Pascua de lo que hacían los egipcios y se le ocurrió pintar los huevos que iba a regalar. A los demás cristianos les encantó la idea y la imitaron. Desde entonces, se regalan huevos de colores en Pascua para recordar que Jesús resucitó.
Poco a poco, otros cristianos tuvieron nuevas ideas, como hacer huevos de chocolate y de dulce para regalar en Pascua. Son esos los que regalamos hoy en día.

¿De dónde viene lo del “conejo de Pascua”?

Su origen se remonta a las fiestas anglosajonas pre-cristianas, cuando el conejo era el símbolo de la fertilidad asociado a la diosa Eastre, a quien se le dedicaba el mes de abril. Progresivamente, se fue incluyendo la imagen del conejo a la Semana Santa y, a partir del siglo XIX, se empezaron a fabricar en Alemania conejos y huevos de chocolate y azúcar para regalar en la Pascua.

Los alemanes, para justificar “cristianamente” la mezcla de símbolos paganos y cristianos, inventaron una muy curiosa leyenda, cuento o fábula, que se ha ido transmitiendo de generación en generación y que dice así:

Había una vez un conejo que vivía en el sepulcro que pertenecía a José de Arimatea donde depositaron el cuerpo de Jesús después de su muerte en la cruz.
El conejo estaba presente cuando lo sepultaron y vio cómo la gente lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.
Cuando pusieron la piedra que cerró la entrada, el conejo se quedó ahí mirando el cuerpo de Jesús y preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas. Pasó todo un día y toda una noche mirándolo, cuando de pronto Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo entonces comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y se sintió obligado a avisar al mundo y a todas las personas que lloraban que ya no tenían que estar tristes, pues Jesús no estaba muerto, sino que había resucitado. Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo, símbolo de la vida, los hombres entenderían el mensaje de resurrección y alegría. Desde entonces el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

(Fuente https://es.catholic.net)

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (28,8-15):

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos.»
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido.
Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: «Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.»
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

Reflexión

Tan importante para nosotros es lo que ayer comenzamos a celebrar… que para la Liturgia hoy no es Lunes. Es domingo. Y mañana también. Y pasado. Y así durante ocho días. Un domingo larguísimoooooo que seguimos celebrando, con distintos tonos y matices, durante 50 días. Tienen que ser más días que los que dedicamos a su preparación (la cuaresma-cuarentena), aunque a veces tengo la sensación de que la «cuaresma» tiene más «poder», más intensidad, más esfuerzo… en nuestra espiritualidad y costumbres, que el tiempo de Pascua. Para no pocos, cuando llega el «domingo principal» es como decir: «ya está, asunto resuelto». Ya hemos llegado.

           La Cuaresma venía acompañada del color morado, del ayuno, de la abstinencia, de las privaciones, de las confesiones y celebraciones penitenciales, los vía crucis… Y en cambio la Pascua…. No sé si tendríamos que «inventarnos» también algo que le diera más relevancia, que nos ayudara a vivirla más y mejor. Por ejemplo, qué poco extendidos están entre nosotros los «Vía Lucis». O los encuentros fraternos para compartir experiencias, comer juntos, y pasarlo bien. O encuentros de oración en clave «acción de gracias» (nuestro Papa nos insiste en lo importante que es aprender a caminar con un corazón agradecido), multiplicar las flores en nuestras casas (siempre que no sean de plástico, claro, jeje), proponernos pasear, encontrándonos con la naturaleza en estallido primaveral…

            Lo que sí se multiplican son los «aleluyas» y las «felices pascuas» (entre creyentes, que esta costumbre no nos la han robado los escaparates), y los «glorias». Desde mi experiencia, esto resulta un poco contradictorio para no pocos hermanos. Porque lo dice el calendario litúrgico ¿hay que alegrarse, y dar votes de alegría, y ponerse a cantar? Algunos no han visto que la llegada de la Pascua suponga cambiar sus difíciles situaciones personales y vitales. Siguen con sus achaques de salud, o su soledad, o con dificultades económicas, o… A uno le puede «pillar» la Pascua lleno de ilusiones, proyectos, esperanzas y ganas de mil cosas… pero a otros puede «pillarles» en un prolongado Viernes Santo, gris, sin fuelle vital, agotados, tristes… ¿De qué manera la llegada de la Pascua con sus aleluyas «casa» con todo esto? ¿De qué les sirve a algunos que les digan «alegraos, Cristo ha resucitado»?

           Lo primero que tendríamos que recordarnos es que la Pascua, más que hablarnos de lo que tenemos que hacer o sentir… nos habla de Dios. Dice la primera lectura de hoy, junto con el Salmo:

«Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte». “Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia.”

             Es decir: celebramos que Dios no se ha quedado cruzado de brazos antes el sufrimiento del Justo Jesús. Celebramos que el sufrimiento, el rechazo y la muerte de Jesús no tienen la última palabra. Y por eso, teniendo al Señor a mi derecha, no vacilaré y podré descansar ESPERANZADO. Mi realidad será la que sea, pero el Señor Dios no falla a los que confían en él… El testimonio personal de muchos de sus discípulos (y discípulas!!!, en el Evangelio de este día conviene resaltar la importancia de las mujeres) que han experimentado el consuelo, la alegría, la paz, la fortaleza y el sentido o respuesta que tenían todos sus sufrimientos y esperanzas… nos ayuda con nuestras dificultades concretas.

             Para los discípulos de Jesús fue «Pascua» cuando experimentaron la presencia salvadora de Jesús que les alegraba el corazón. Ese día para ellos «fue domingo». Y para nosotros será también domingo, será Pascua, cuando el Señor nos salga al paso (pascua) y nos quite los miedos, las dudas… y nos abra a una «mañana de luz». No sabemos cuándo ocurrirá, pero ocurrirá. El Resucitado no está ya atado a nuestros calendarios. Tiene su propio tiempo. No hay fecha. Pero ese día será Domingo, aunque sea jueves o lunes.

            El Señor Resucitado sigue enseñándonos el sendero de la vida, no dejará que caigamos en una muerte sin salida, sin sentido, sin mañana… y nos saciará de gozo en su presencia. Y eso es lo que nos alegra el corazón…, lo que celebramos, lo que tal vez hayamos experimentado ya, «en Galilea»… o tendremos ocasión de experimentar cuando el Señor nos salga al paso inesperadamente en nuestros caminos. Caminamos con esperanza de Pascua, aunque sea de noche. Pero entre tanto… nos postraremos en adoración a sus pies y seguiremos confiando en su amor, más fuerte que la muerte.

Que la vida del Resucitado esté contigo y en ti

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf 

(Fuente: www. ciudadredonda.org)

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